COLECCIÓN PERMANENTE
Itinerario recomendado
José de Ribera
Xátiva, Valencia, 1591 - Nápoles, Italia, 1652
1621
Óleo sobre lienzo, 180,3 x 231,6 cm
Adquirido en 1924
En el gran lienzo la figura del santo desnudo yace tendida, con un brazo todavía suspendido del árbol del martirio. Las santas mujeres Irene y Lucila le atienden, una extrayéndole las flechas y otra portando el tarro de los ungüentos. Sobre ellas vuelan dos angelitos con la corona y la palma del martirio. Esta obra de Ribera, maestro indudable del realismo tenebrista, es, a juzgar por su estilo, obra juvenil en relación con las obras que encargó el Virrey de Nápoles, duque de Osuna, y que se encuentran en la Colegiata de Osuna, fechables entre 1616 y 1618. En la firma repintada antes de la restauración del lienzo se leía "1631", fecha imposible a juzgar por la técnica, más lisa y seguida que en los lienzos de la década de los años treinta. Es probable que la fecha sea 1621, entre los lienzos de Osuna y la versión que de este mismo asunto se conserva en el Hermitage de San Petersburgo, fechada con claridad en 1628. Ambas interpretaciones destacan por la composición audaz del cuerpo, dibujando un ángulo luminoso con la vertical del brazo y la horizontal del cuerpo, que se repetirá luego en muchos otros lienzos del pintor. El acusado escorzo, estudiado en diversos dibujos magistrales, fue acomodado en algunos asuntos de martirios cristianos (San Sebastián, San Bartolomé) y paganos (Apolo y Marsias). El lienzo, de accidentada historia, perteneció en el siglo XVII al marqués de Leganés, que lo regaló al rey Felipe IV. Éste, a su vez, lo depositó en el Monasterio de El Escorial, donde permaneció hasta la invasión francesa, durante la cual José Bonaparte lo regaló al mariscal Soult, a cuyos descendientes lo adquirió el Museo. [A.E.P.S.]

25|02|10
En la segunda edición de los premios Descubrir el Arte, fallados recientemente, el jurado de la revista decidió otorgar el galardón a la Mejor Programación Artística al Museo de Bellas Artes de Bilbao.
En la segunda edición de los premios Descubrir el Arte, fallados recientemente, el jurado de la revista ha decidido otorgar el galardón a la Mejor Programación Artística al Museo de Bellas Artes de Bilbao. Los colaboradores y el equipo redaccional de la revista, líder en su sector con más de 118.000 lectores, quieren reconocer con estos premios el trabajo de museos, fundaciones, artistas y profesionales del mundo del arte, que trazan así “el retrato robot de la vitalidad de nuestro panorama artístico”.
En la presentación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Javier Barón, Conservador del Museo del Prado, lo define como “un ejemplo de excepción. Desde su fundación, cuyo centenario se conmemoró hace dos años, el Museo ha recibido el apoyo constante de la sociedad vasca y de sus coleccionistas, así como de las instituciones. Sería muy difícil encontrar otro ejemplo de un museo tan entrañado en su ciudad y en su territorio”. Refiriéndose al programa de exposiciones de los últimos años, destaca, entre otras muchas, las dedicadas a Caravaggio, Poussin, Rodin, Mujeres Impresionistas, Zurbarán, British Pop, Chillida, Artistas Vascos, o las recientes, y exitosas, muestras dedicadas a Sorolla y Murillo.
Por último, reflexiona: “Esta compensada programación, donde la colección propia cuenta como un activo de peso específico muy notable, es fruto de un planteamiento estrechamente vinculado con ella, y revela, por esto y por su continuidad a lo largo de los años, una consistencia excepcional”.