COLECCIÓN PERMANENTE
Itinerario recomendado
Mary Cassatt
Pittsburgh, Pensylvania, 1844-Mesnil-Théribus, Oise, Francia, 1926
1890
Óleo sobre lienzo, 81 x 65,5 cm
Aportación de la Diputación Foral de Bizkaia en 1920
Las representaciones de madres con niños fueron un tema habitual en la obra de Cassatt, que modernizó y secularizó las tradicionales imágenes de la Virgen y el Niño, despojándolas de su simbolismo religioso y transformándolas en escenas domésticas cotidianas. En el cuadro –de factura abocetada y reducida gama cromática– un niño de corta edad, en brazos de su madre, mira al espectador mientras ésta, de espaldas, parece concentrada en la preparación de su aseo. Las figuras, monumentales, están situadas en un espacio del que, a excepción de la jarra y la palangana colocadas a la izquierda, apenas se ofrecen datos, aunque el sillón –cuyo respaldo ocupa el primer término de la composición– sugiere que se trata de un agradable interior burgués.
Junto a Berthe Morisot y Marie Bracquemond, Cassatt fue una de las pocas artistas vinculadas al impresionismo. Aunque inició su formación en su país natal, desarrolló casi toda su carrera en Francia, a donde se trasladó en 1865. En 1877 conoció a Degas, quien le invitó a unirse al grupo de pintores que tres años antes había organizado la primera exposición impresionista. Participó con éxito en cuatro de las ocho exposiciones del grupo, y desarrolló una importante actividad como grabadora, muy influida por las estampas japonesas. Sus obras –retratos, escenas domésticas, interiores de teatro, maternidades–, cuyos modelos proceden de su entorno personal y familiar más cercano, ofrecen una visión apacible de las actividades cotidianas de las mujeres de un nivel social similar al suyo, a quienes representó acudiendo al teatro y a la ópera, recibiendo amigos en casa, o leyendo en confortables interiores. [M.A.]

La exposición dedicada al pintor Antonio López es, con 209.531 visitantes, la más visitada de la historia de nuestro museo.
Queremos expresar nuestro agradecimiento a BBK Fundazioa por su apoyo a este acontecimiento cultural y a la actividad del museo, y a los medios de comunicación que han contribuido al éxito con su cobertura puntual de todos los acontecimientos que la muestra ha generado. Y a nuestros patronos, colaboradores, amigos y visitantes, gracias también por su presencia y apoyo a lo largo de un año único de esfuerzo y logros.
Pero sobre todo, vaya desde aquí la gratitud y el sincero afecto del Museo de Bellas Artes de Bilbao a Antonio López.
En la imagen: Antonio López firma ejemplares del catálogo durante la inauguración de su exposición.