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Exposiciones

La exposición JOHN DAVIES. ESCULTURAS Y DIBUJOS DESDE 1968 constituye una completa revisión de la trayectoria de uno de los artistas británicos más personales y profundos de los últimos años. Se trata de una extensa retrospectiva dedicada al escultor John Davies (Cheshire, 1946) en la que se ofrece un recorrido por toda su trayectoria artística.

Desde sus primeras obras de inspiración surrealista y las más realistas de comienzos de los años setenta, hasta piezas en las que el artista está trabajando actualmente y, por tanto, se verán por vez primera, la selección reúne más de doscientas obras, incluyendo esculturas y dibujos.

La muestra ha sido organizada por el Museo de Bellas Artes de Bilbao con el patrocinio de la Fundación BBK y en co-producción con el Instituto Valenciano de Arte Moderno (10 marzo / 22 mayo 2005). El catálogo editado con ocasión de la exposición incluye abundantes fotografías de las obras y de los estudios de Davies en Faversham y London Fields y textos a cargo del comisario, Andrew Dempsey, del director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Javier Viar, del catedrático Kosme de Barañano, y del pintor y escritor -y compañero de Davies en la Slade School de Londres- Timothy Hyman.

Durante los últimos años John Davies, que en la actualidad vive y trabaja en Londres, ha participado con sus esculturas y dibujos en numerosas exposiciones colectivas en Inglaterra, India, Japón y diversos países de Europa, América y Australia, pero su última gran exposición individual tuvo lugar en la Whitworth Art Gallery de Manchester en 1996, por lo que esta muestra adquiere un significado especial dentro de la trayectoria del escultor británico, cuyo trabajo, por otra parte, no es demasiado conocido por nuestro público.

John Davies nació en Cheshire, localidad situada en el noroeste de Inglaterra, en 1946. Comenzó su carrera en el campo de la pintura y estudió en las Escuelas de Arte de Hull y Manchester entre 1963 y 1967, para, después, trasladarse a Londres y completar su formación en la acreditada Slade School of Art entre 1968 y 1969.

En 1970 obtuvo el Premio Sainsbury y dos años después, en 1972, tuvo lugar su primera gran exposición individual en una de las galerías públicas más importantes de Londres, la Whitechapel Art Gallery, donde tres años más tarde volvería a presentar sus esculturas de escayola y poliéster centradas exclusivamente en la representación del retrato y la figura humana. La instalación sorprendió al público y a la crítica londinenses, que descubrieron entonces el trabajo de un escultor figurativo y realista, ajeno a las corrientes abstractas que predominaban en la escultura británica del momento y con referentes más próximos en el campo de la pintura, el teatro, o la performance.

Davies realiza en este periodo inicial figuras de tamaño natural y aspecto realista, obtenido en ocasiones mediante el empleo de moldes del natural y aplicaciones de ojos de fibra de vidrio y cabello natural, y vestidas con ropa y zapatos de segunda mano. Las esculturas aparecen generalmente en parejas o grupos, cuidadosamente dispuestas para establecer relaciones entre ellas a través de la mirada y los gestos. Las alusiones al ambiente son mínimas y habitualmente portan objetos extraños y se sitúan sobre tarimas que refuerzan su carácter escenográfico.

Durante este primer momento, sus principales referentes son la iconografía surrealista -baste pensar, por ejemplo, en la pintura metafísica de Giorgio de Chirico- y la literatura del "teatro del absurdo" -Ionesco y Beckett, sobre todo-, que predominó culturalmente durante los años sesenta del pasado siglo.

Dentro de este conjunto de obras se sitúa la pieza War Memorial realizada entre 1974 y 1977, adquirida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2004, cuyas figuras, inmóviles e incomunicadas, remiten al existencialismo del teatro del absurdo y, también, a la conciencia social expresada a través del arte.

En los últimos años setenta y a lo largo de los años ochenta su obra fue abandonando las referencias más o menos ilusionistas a la realidad. Davies comenzó a pintar sus esculturas de un color gris ceniciento, en ocasiones con toques de bermellón, sobre el que se superponen líneas que evocan los rayados de las obras de Giacometti. Es en este momento cuando se aprecia el dominio de la textura y el refinamiento cromático de Davies, que otorga a sus figuras un aspecto arqueológico y una cierta presencia de lo trascendente.

En esos años trabaja también en varias series de esculturas, tanto de tamaño natural como de pequeño formato, en las que aparecen personajes desnudos que, ensimismados, trepan por cuerdas, escaleras y trapecios, recordando a los personajes -trapecistas, funambulistas, mimos...- del mundo del circo y del espectáculo. En otras obras, como es el caso de sus 'cajas-escenario', la referencia más clara proviene del teatro de marionetas.

Entre sus obras más conocidas se encuentran sus numerosas series de cabezas realizadas durante los años ochenta y noventa en escalas variables, que van desde piezas de tamaño natural y de pequeño tamaño hasta cabezas ciclópeas de más de dos metros de altura. Esta serie pone en evidencia la soltura técnica con la Davies maneja los recursos de la escala y de la textura, capaces de sugerir, junto con los rasgos delicadamente estructurados, muchos aspectos de la condición humana. Impregnadas de una cualidad ritual y funeraria, y, por tanto, trascendente, estas cabezas tienen referentes en el arte de la Antigüedad, y, en ese sentido, no es casual que Davies viviera y trabajara en Tesalónica, al norte de Grecia, a mediados de la década de los noventa.

A pesar de que su trabajo puede relacionarse con el de otros pintores y escultores contemporáneos centrados en la representación del hombre -Bacon, Freud, Giacometti, Segal, Hanson, o, en un contexto más cercano, Antonio López, entre otros- la figura de Davies sigue ocupando un lugar singular dentro de la escultura británica por su personal visión de la representación humana que recupera la memoria de múltiples referencias a la historia del arte.

Desde la descripción realista del retrato griego y romano hasta el hieratismo del arte egipcio y la frontalidad bizantina, junto a otras influencias primitivas, el clasicismo contemporáneo de Davies actualiza la mirada histórica sobre una visión del arte que tiene en la presencia solemne y enigmática del hombre su protagonista absoluto.

Junto a la confrontación individual con cada una de las obras, la exposición permite experimentar la realidad colectiva de la obra de John Davies que resume, metafóricamente, su visión de la vida y el arte.

 

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