COLECCIÓN PERMANENTE
Itinerario recomendado
Paul Gauguin
París, Francia, 1848-Atuona, Islas Marquesas, 1903
1888
Óleo sobre lienzo, 74 x 92 cm
Aportación de la Diputación Foral de Bizkaia en 1920
Lavanderas en Arlés fue pintado en esa localidad francesa, a donde Gauguin acudió a finales de 1888 reclamado por Vincent van Gogh, que pretendía crear un grupo artístico. La obra recoge el interés del pintor en esa época por el predominio de la expresión sobre la representación formal, que supuso su ruptura definitiva con el impresionismo. Este ideario, para el que Gauguin acuñó el término "sintetismo", se caracterizó por la representación no mimética de la naturaleza, por el rechazo a la perspectiva mediante el abandono de la tercera dimensión procedente de la estampa japonesa y por la separación del color en planos amplios y contrastados mediante una línea oscura. Elementos sobresalientes del cuadro son la abstracción del fondo, la impresión de movimiento, el encuadre fotográfico que recorta algunos elementos, las formas planas de contornos oscuros y las zonas de color puro. La distorsión de las figuras y su hieratismo muestran la influencia de la tosca estatuaria de piedra de las iglesias bretonas. Dedicado tardíamente a la pintura, Gauguin lideró en las últimas décadas del siglo XIX la trasformación de los postulados impresionistas en formas de expresión más subjetivas. Su lenguaje artístico estuvo determinado por sus viajes a Pont-Aven o Arlés, y, principalmente, a los mares del Sur. La intensidad de los colores y la luz de la Polinesia, así como la estrecha relación entre la sociedad indígena y la naturaleza impresionaron al artista, de forma que los parajes exóticos y las creencias primitivas de Bretaña y Tahití, junto con la expresividad pictórica de su amigo Van Gogh, se convirtieron en los referentes para materializar sus ideas, que plasmó también en grabados, cerámicas y, en sus últimos años en la isla de Hiva-Oa, esculturas. [J.N.G.]

En diciembre de 2000, las instituciones propietarias del Museo, el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco (y en su nombre, Iñaki Azkuna, Josu Bergara y M. Carmen Garmendia) acordaron la creación de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, con la finalidad de promocionar y desarrollar el conjunto de elementos que conforman el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
El órgano de gobierno de la fundación es el Patronato, en el que se integran representantes de las instituciones fundadoras -Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno Vasco- junto a otras personas físicas o jurídicas que, por sus relevantes aportaciones o por su experto conocimiento científico o técnico sobre la actividad museística, puedan favorecer la adecuada consecución del fin fundacional.
Reunir, conservar, estudiar y exhibir la colección de arte antiguo, moderno y contemporáneo del Museo de Bellas Artes de Bilbao, procurar su enriquecimiento, mantener servicios y promover actividades de calidad con el fin de contribuir decisivamente a la educación de la sociedad y a la proyección de los valores culturales de la Comunidad Autónoma Vasca.
Otro de los órganos importantes dentro de la Fundación es la Comisión Asesora Artística, cuyo principal objetivo es orientar al Museo en todas aquellas cuestiones relativas a su funcionamiento y a la planificación de sus directrices futuras en materia científica y expositiva. La Comisión, aprobada por el Patronato el 9 de junio de 2003 a propuesta del director del Museo Javier Viar, está compuesta por los siguientes asesores:
La Fundación también ofrece diversos mecanismos de participación en el Museo, para miembros individuales y corporativos.
El Servicio de Amigos del Museo de Bellas Artes de Bilbao nació en 1981 con el propósito de ofrecer a la sociedad cauces para una participación más activa y directa en la vida del Museo.
A través de una contribución anual los Amigos del Museo obtienen una serie de privilegios que se traducen en acceso, información y participación preferentes en las actividades del Museo.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao propone un Programa de Miembros Corporativos a aquellas empresas e instituciones que quieran contribuir de forma significativa al desarrollo del museo y sus actividades.
El Museo ofrece diversos mecanismos de participación y garantiza el reconocimiento público del apoyo de estas entidades a su labor.

A través de una contribución anual los Amigos del Museo obtienen una serie de beneficios especiales.

Destinado a aquellas empresas e instituciones que quieran contribuir de forma significativa al desarrollo del Museo y sus actividades.