COLECCIÓN PERMANENTE
Itinerario recomendado
Orazio Gentileschi
Pisa, Italia, 1563-Londres, Reino Unido, 1639
1628
Óleo sobre lienzo, 226 x 282 cm
Adquirido en 1924
En 1626, el rey Carlos I de Inglaterra invitó a Londres a Gentileschi y le encargó varios lienzos de gran tamaño, y, entre ellos, éste. Narra el pasaje bíblico en el que Lot, avisado de la destrucción de Sodoma, huyó con su familia. En el camino, su mujer, pintada en el paisaje como una minúscula figura, fue convertida en estatua de sal por desobedecer las órdenes divinas y mirar la ciudad en llamas. Refugiados Lot y sus hijas en una cueva, y temiendo éstas quedarse solas en el mundo, embriagaron a su padre para tener con él descendencia. Gentileschi sugiere con sutileza el erotismo de este escabroso tema, que está utilizado simbólicamente en el contexto de las inquietudes dinásticas de la Corte inglesa. La vid y la jarra con el vino derramado hacen referencia a la embriaguez de Lot. Gentileschi, que había tratado anteriormente el tema en Génova, muestra aquí una composición abierta y muy elaborada en la que las tres figuras, de tamaño próximo al natural, destacan sobre el fondo oscuro con una acusada iluminación. Las calidades de la túnica tornasolada de Lot y del manto de una de sus hijas, pintado con un brillante azul ultramar, están plasmadas con gran maestría. La pintura de Gentileschi había evolucionado durante esta etapa londinense hacia un estilo refinado y colorista del que esta obra supone un magnífico ejemplo. Desde 1628, la obra estuvo colgada en el Palacio de Whitehall y fue llevada después al de Greenwich por deseo de la reina Henrietta Maria, esposa de Carlos I. A principios del siglo XVII Gentileschi coincidió en Roma con Caravaggio, fue uno de sus más destacados seguidores y el que con mayor elegancia y menor tenebrismo supo reflejar su estilo. Trabajó en Roma, Génova y Turín, después en París al servicio de María de Médicis, y fijó su residencia finalmente en Londres. [A.S.L.]

El origen del actual museo se sitúa en el primer Museo de Bellas Artes, fundado en 1908 y que abrió sus puertas en 1914, y en el de Arte Moderno, inaugurado en 1924. Ambas instituciones y sus respectivas colecciones se unieron efectivamente en 1945, año en que se levantó el edificio antiguo. En 1970 se añadió el edificio moderno, y en 2001 una importante reforma acabó por dar al museo su fisonomía actual.
En 2008, y bajo el lema “100 años de historia, 10 siglos de arte”, el Museo de Bellas Artes de Bilbao celebró su primer Centenario.
A lo largo de su historia, el museo ha desarrollado un modelo ejemplar en el que la ciudadanía, los artistas locales y las instituciones públicas han determinado su configuración y crecimiento a través de importantes compras y donaciones de obras de arte, que han estructurado los núcleos principales de la colección y su crecimiento posterior.
Ya en los inicios se manifestaron algunas de las características de la pinacoteca que, aún hoy en día, continúan vigentes, como el estrecho vínculo entre las instituciones públicas y la sociedad, coincidentes en la voluntad de convertir Bilbao en un referente cultural. Las importantes donaciones y legados que, por parte de las instituciones y de particulares, recibió el museo en sus primeros años de actividad determinaron las futuras líneas de crecimiento de la colección.
Otra característica del museo es su voluntad de contemporaneidad, que, en esos primeros momentos, respondía a las inquietudes de la comunidad artística local. Esta apuesta por la actualidad se materializó diez años después en la creación de un nuevo museo dedicado al arte moderno y contemporáneo. Así, el Museo de Arte Moderno, situado en unas dependencias de la Diputación, abrió sus puertas en 1924 y fue dirigido por el pintor Aurelio Arteta.
Poco después de concluida la Guerra Civil se decidió la construcción de un nuevo edificio que albergara las colecciones de ambos museos reunidas en una misma institución que, durante años, se denominó Museo de Bellas Artes y de Arte Moderno de Bilbao.
El nuevo edificio, de estilo neoclásico, se construyó en el Ensanche moderno de la ciudad, según el proyecto de los arquitectos Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdenas. El actual Museo de Bellas Artes de Bilbao se inauguró en 1945. El cargo de director estuvo ocupado por Manuel Losada hasta 1949, Crisanto de Lasterra hasta 1973, y Javier de Bengoechea hasta 1982.
Sin embargo, este primer espacio pronto resultó insuficiente, por lo que, a principios de la década de los sesenta, se decidió encargar su ampliación a los arquitectos Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa, que realizaron una obra innovadora que recoge el influjo del movimiento moderno y, más concretamente, de la arquitectura de Mies van der Rohe. Las obras concluyeron en 1970 aunque diez años más tarde y bajo la dirección de Jorge de Barandiarán se habilitaron nuevos espacios y servicios en los sótanos del edificio. En 1991 el Gobierno Vasco entra a formar parte del museo, sumándose al Ayuntamiento de Bilbao y a la Diputación Foral de Bizkaia.
En 1996, y bajo la dirección de Miguel Zugaza, se convocó un concurso para la adjudicación de un Plan de reforma y ampliación del museo, con el objetivo de modernizar las instalaciones y servicios del museo. Ese mismo año se constituyó un jurado, en el que participaron, entre otros, los arquitectos Rafael Moneo, Norman Foster y Álvaro Líbano, para valorar los diecinueve anteproyectos presentados al concurso. Tras el examen de las propuestas presentadas, se encargó la ejecución al equipo de arquitectos encabezado por Luis Uriarte y compuesto por Borja Arana, José Ramón Foraster y Borja Pagazaurtundua.
El programa de necesidades propuso mejorar la comunicación horizontal y vertical entre los dos edificios que integran el museo mediante un nuevo nexo de unión y una nueva galería. También, liberar una serie de espacios para reunir y optimizar los servicios al visitante (recepción, cafetería, restaurante, tienda-librería, biblioteca, departamento didáctico y auditorio) y ampliar los espacios expositivos. De igual manera, se contempló la conveniencia de un cambio en el acceso al museo, integrándolo en el eje que une el centro de la ciudad con Abandoibarra. Por último, se aconsejó la reforma y traslado de las oficinas del museo así como la climatización del edificio antiguo. El conjunto de estas obras supuso una ampliación aproximada de la superficie del museo de 6.450 m2 y una intervención sobre 14.250 m2. La inversión global fue de 15 millones de euros, financiados por las instituciones que forman parte del museo: Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao. Tras la conclusión de las obras de reforma y ampliación, el museo reinauguró sus instalaciones el 10 de noviembre del 2001.
La colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao reúne más de ocho mil piezas, entre pinturas, esculturas, obras sobre papel y artes aplicadas, en un destacado conjunto patrimonial que comprende una cronología desde el siglo XII hasta la actualidad. Conserva ejemplos relevantes de arte antiguo, moderno y contemporáneo, y tienen especial interés la pintura de las escuelas española y flamenca así como la nutrida presencia de los artistas vascos.
El museo posee la más importante colección de artistas vascos y es también, en ese aspecto, la institución de máxima referencia por sus fondos documentales, su tradición investigadora y su cercanía a los propios artistas. No en vano el pintor bilbaíno Manuel Losada fue uno de sus más entusiastas promotores y su primer director, y el también pintor bilbaíno Aurelio Arteta fue el primer director del Museo de Arte Moderno de Bilbao. En el transcurso de una historia ya centenaria, ambas instituciones se fundieron en el actual museo, al que los más importantes artistas vascos activos desde su fundación, de Zuloaga a Chillida, han tenido un especial apego. Ellos han ayudado de manera importante a su consolidación y crecimiento de diferentes maneras, desde la participación en su gestión hasta la donación de obras de arte.
Un recorrido esencial por las salas del museo incluye obras singulares de Bermejo, Benson, Mandijn, Vredeman de Vries, De Vos, Moro, Sánchez Coello, El Greco, Pourbus, Gentileschi, Ribera, Zurbarán, Van Dyck, Murillo, Arellano, Meléndez, Bellotto, Goya, Paret, Villaamil, Ribot, Zamacois, Madrazo, Gauguin, Cassatt, Sorolla, Guiard, Ensor, Regoyos, Romero de Torres, Zuloaga, Sunyer, Arteta, Gutiérrez Solana, Vázquez Díaz, Lipchitz, Delaunay, González, Gargallo, Bacon, Palazuelo, Oteiza, Chillida, Caro, Millares, Tàpies, Saura, Lüpertz, Kitaj, Blake, Arroyo y Barceló, entre otros.