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ACTUALIDAD

16|07|21 Renovación del convenio con la Fundación Gondra Barandiarán

La Fundación Gondra Barandiarán y el Museo de Bellas Artes de Bilbao renuevan su compromiso con un nuevo convenio de colaboración suscrito hoy por Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao y Guillermo Barandiarán, presidente de la Fundación Gondra Barandiarán y vocal del Patronato del museo.

La Fundación Gondra Barandiarán y el Museo de Bellas Artes de Bilbao comparten entre sus respectivos objetivos fundacionales la promoción y el desarrollo de actividades culturales y educativas. Con esta sólida base, la Fundación financia desde 2014 un programa de becas de formación que ha tenido siete ediciones y del que ya se han beneficiado medio centenar de jóvenes que han podido desarrollar sus conocimientos en el museo antes de incorporarse al mercado laboral. La acogida de los becarios y becarias seleccionados en la octava edición, que llegarán al museo en octubre, está ya en marcha.

La relación entre ambas instituciones, que se remonta a 2014, daba un paso más en su consolidación y cuando en 2017 ambas fundaciones renovaban su acuerdo y reforzaban su colaboración institucional a través del anuncio de la incorporación de Gondra Barandiarán al Patronato del Museo y la organización del primer curso de verano.

La rúbrica, hoy, de una nueva renovación de esta relación, da buena cuenta del extraordinario estado de salud del que goza. Una estrecha y enriquecedora colaboración que dura ya más de siete años y que responde, a la perfección, a la misión de las dos fundaciones protagonistas del acuerdo, generando un importante valor social a través de la formación y educación. Asegurar el futuro de una sociedad libre y cohesionada pasa por trabajar en programas como los que acoge esta importante colaboración. Si ambas instituciones tienen una misión bien definida, esa es la de aportar valor social. Y esa es la vocación de un compromiso que se materializa, por una parte, en un programa de becas que invierte en el desarrollo formativo y profesional de personas y que fomenta el espíritu crítico de estas, y por otro lado, desde el año 2017, en un programa de cursos de verano especializados en museografía y con la participación de reconocidos especialistas internacionales. En este sentido, en las dos ediciones hasta ahora celebradas- Museografías. Modos de ver el arte (2018) y Glocal. Cuidar del arte hoy, aquí y ahora (2019)-. han intervenido, entre otros, Gabriele Finaldi, Carmen Giménez, Taco Dibbits, Norman Foster, Miren Arzalluz o Hans Ulrich Obrist. Con motivo de la crisis sanitaria, en 2020 no fue posible celebrar lo que hubiera sido el tercer curso de verano. Este año, marcado aún por las restricciones derivadas de la pandemia, la Fundación ha promovido, en el marco de la exposición sobre el pintor Luis Paret, la organización de las jornadas de arte “Luis Paret en Bilbao”. Se han celebrado en el auditorio del museo los días 14, 15 y 16 de julio con el propósito de profundizar en el conocimiento sobre la trascendente estancia en la ciudad de uno de los mejores pintores del siglo XVIII.

En cuanto al programa de becas, el museo ha publicado recientemente la resolución de la adjudicación de siete nuevas becas que iniciarán su formación el próximo 1 de octubre. La media de candidaturas recibidas en las convocatorias anuales es de aproximadamente 250, contando con una alta participación femenina, en torno al 80%, y que se concentra, sobre un 90%, en territorio nacional, siendo la CAPV la de mayor presencia. La mayoría de las candidaturas proviene de los estudios de Historia del Arte y Bellas Artes.

Por otra parte, el alto grado de satisfacción de las personas que disfrutan de la beca, junto con el significativo impacto positivo que su paso por el programa tiene en sus trayectorias personales y profesionales, es el dato más estable que arroja el balance de las últimas siete ediciones celebradas.

En una época compleja marcada por la crisis sanitaria, la misión compartida entre la Fundación Gondra Barandiarán y el museo, de contribuir a la sociedad a través de la formación de futuros profesionales, cobra mayor relevancia, si cabe, por el enorme valor y esfuerzo de dar continuidad a una actividad que aporta valor y que fortalece a la sociedad.

La firma ahora de este nuevo acuerdo consolida la colaboración entre la Fundación Gondra Barandiarán y el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y establece las líneas de actuación conjunta de ambas instituciones para el periodo 2021-2024.

Luis Paret. Préstamo extraordinario de dos importantes cuadros

Con motivo de la exposición Luis Paret en Bilbao. Arte sacro y profano, patrocinada por BBK y organizada conjuntamente por el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo de Arte Sacro, se presentan de manera excepcional dos importantes obras realizadas por el artista madrileño durante su estancia en Bilbao. La primera de ellas, Vista de El Arenal de Bilbao, procede de la National Gallery de Londres y es una gran oportunidad para verla junto a otra panorámica de la misma zona pintada un año antes, en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao desde 1996.

En la Vista de El Arenal de Bilbao procedente de Londres destaca la habilidad cromática del artista, que despliega un soberbio uso sinfónico del azul. También sobresale la cuidadosa captación lumínica, con especial atención a los efectos que genera la luz del atardecer. Estos aspectos aproximan la obra a la nostálgica visión dieciochesca de la naturaleza y al concepto de lo sublime. Además, Paret muestra en los detalles el espíritu romántico propio del pintor viajero, atento a las actitudes y a las escenas cotidianas, pero que no cae nunca en un anodino pintoresquismo. Aunque estas características le distancian en cierto modo del espíritu del pleno rococó, en este tipo de obra tan emblemática (la vista portuaria), Paret representa aún personajes, normalmente jóvenes pescadores y campesinos, cuyas fisonomías y actitudes tienen su precedente en los aldeanos y pastores de François Boucher (1703-1770) o Antoine Watteau (1684-1721).

Esta representación de gran valor artístico es asimismo muy relevante desde el punto de vista histórico, ya que en ella Paret recogió una visión fidedigna, con gran rigor topográfico, de El Arenal bilbaíno, en aquella época espacio clave para el comercio y la socialización. El paseo profusamente arbolado se dirige a lo que entonces era el centro de la Villa, con las casas de la calle Arenal, el antiguo Palacio de Quintana y, al fondo, el también desaparecido convento de San Agustín, situado donde actualmente se levanta el Ayuntamiento. La minuciosa descripción de la zona convierte la obra en un testimonio único, ya que no existen ejemplos anteriores a Paret de vistas con esta calidad y modernidad. Esta importante particularidad se completa, además, con la presencia de sus atareados protagonistas –bilbaínos y, en especial, bilbaínas, de las que apenas existen representaciones cotidianas–, bien en faenas propias de la actividad portuaria y comercial o, por el contrario, en actitudes ociosas y contemplativas.

Tal y como se comprueba en la exposición, Paret resolvió todas sus obras bilbaínas de manera formidable, dejando siempre una impronta de vanguardia. La modernidad es uno de los distintivos de su arte y se aprecia especialmente en las pinturas más íntimas, como en María de las Nieves Micaela Fourdinier, esposa del pintor, prestada por el Museo Nacional del Prado, o en la que hace pendant con ella –el soporte de ambas proviene de la misma lámina de cobre– y con la que ahora se reúne por primera vez desde que ambas fueran pintadas por Paret en 1783: el Retrato de las hijas del artista, María y Ludovica, nacidas en la Villa. Las niñas, con cuatro y dos años respectivamente, aparecen en un escenario vegetal con la base de una columna clásica en la parte superior. La mayor sujeta una pandereta, mientras que la pequeña juega con un perrito. Paret emplea la misma ventana en trampantojo que utilizó en el retrato de su mujer para formar un rico marco de flores y telas que le permite desplegar su virtuosismo técnico a base de la mezcla de texturas y de los brillos chispeantes. En definitiva, las obras que Paret realizó en Bilbao son fieles exponentes del estilo rococó, un tipo de pintura desenfadada que buscaba, en gran medida, una excusa para mostrar la alegría de vivir.