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Exposiciones

 

Frente al lenguaje abstracto de los artistas de la generación anterior, Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001) apostó por el lenguaje figurativo, que transformó el arte vasco en la década de los setenta y que, en su caso, acompañó de un interés por la subjetividad, el misterio y la ironía.

La presencia de lo inquietante y de lo insólito fue una constante en toda su producción, en la que destaca su capacidad para convertir en perturbadores elementos aparentemente tan cotidianos como el paisaje.

Junto a las alusiones a la cultura y a la historia contemporánea del País Vasco, Ameztoy utilizó en su obra referentes como la pintura inglesa prerrafaelita, el quattrocento italiano o el surrealismo de Magritte, siempre tamizados por un estilo sofisticado y de técnica minuciosa, por sus propios intereses, como la ecología o el mundo de la fotografía y el cine –en 1992 trabajó en el diseño artístico de la película Vacas del realizador Julio Medem–, o por sus avatares biográficos.

La primera y, hasta ahora, única exposición retrospectiva del trabajo de Vicente Ameztoy tuvo lugar en 1990 en San Sebastián y fue concebida por el propio artista como una recopilación de sus obras más significativas de las décadas de 1970 y 1980. Posteriormente se han realizado muestras de pequeño formato centradas en aspectos parciales de su obra, como las celebradas en el Koldo Mitxelena Kulturunea de San Sebastián (2000) o en el Artium de Vitoria-Gasteiz (2003).

Esta exposición presenta por primera vez una lectura de conjunto del trabajo de Ameztoy y abarca toda su trayectoria, desde sus muy poco conocidas obras de juventud de finales de los años sesenta del pasado siglo hasta sus trabajos finales en 2001, fecha de su fallecimiento.

Reúne 53 pinturas, algunas tan emblemáticas como su último trabajo importante, el ciclo de pinturas realizadas entre 1994 y 2001 por encargo de la familia Rodríguez Hernandorena para la ermita de la granja de Nuestra Señora de Remelluri en Labastida (Álava).

Muchas otras proceden de coleccionistas particulares que las adquirieron sobre todo en las décadas de los setenta y ochenta, por lo que la exposición saca a la luz obras que desde entonces raramente han podido ser contempladas. Del Museo de Bellas Artes de Bilbao se exponen cuatro representativas de la década de los setenta: Sin título (c. 1972), Sín título [Retrato de Juan Luis Goenaga] (1976); Sin título [Poxpoliñak (Arias Navarro)] (1977) y Sin título [La boca] (1979).

Junto a las pinturas se expone, además, una amplia selección de obras sobre papel (dibujos, estampas y carteles), cajas-collage que agrupan objetos libremente asociados y diversa documentación, como cuadernos de dibujo, folletos y libros. También se proyecta el cortometraje sobre la obra de Ameztoy Miradas (1969), del director Jesús Almendros y en el que el propio pintor participó como asesor artístico.

Producida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la exposición ha sido comisariada por Javier Viar y Miriam Alzuri, quienes también prepararon una selección reducida de 36 obras que fue presentada entre octubre del pasado año y enero de este en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Ahora, esta completa revisión de la trayectoria y el trabajo de Vicente Ameztoy puede verse en una versión ampliada en nuestro museo gracias a la colaboración de BBK.

 

Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001)

Aunque recibió clases del pintor Ascensio Martiarena en su ciudad natal y pasó brevemente por la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Ameztoy fue un artista muy precoz y con una formación autodidacta estimulada por un entorno familiar en el que dos tíos pintores, Jesús Olasagasti y Gonzalo Chillida, alentaron su vocación. En 1959 –y con tan solo 13 años– expuso por primera vez en una colectiva organizada en San Sebastián por los artistas de la generación anterior y a partir de entonces su trabajo pudo verse en numerosos concursos y exposiciones colectivas celebrados en Gipuzkoa, donde, pese a su juventud, sería destacado con varios premios y menciones honoríficas.

En 1964, y gracias al apoyo, entre otros, del influyente crítico de arte José Ayllón, participó en Madrid en la exposición inaugural de la galería Juana Mordó, que reunió obras de 29 artistas españoles representativos de los nuevos lenguajes plásticos. Ese año Ameztoy viajó por primera vez a París –después lo haría a Londres–, donde quedó perdurablemente fascinado por la cultura pop y la música rock.

Su primera exposición individual tuvo lugar en 1967 en la galería Barandiarán de San Sebastián, vinculada al arte vasco más innovador y al grupo Gaur (Amable Arias, Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Remigio Mendiburu, José Antonio Sistiaga, José Luis Zumeta y Néstor Basterretxea). Pero frente al lenguaje abstracto y al informalismo característicos de estos pintores y escultores precedentes o a las propuestas del expresionismo y del arte conceptual entonces en boga, Ameztoy y otros artistas coetáneos (Andrés Nagel, Marta Cárdenas, Juan Luis Goenaga y Mari Puri Herrero, entre otros) van a recuperar para el arte vasco la figuración como propuesta renovadora. En el caso de Ameztoy, con un cierto realismo mágico procedente de Antonio López, enriquecido con juegos visuales tomados del surrealismo y de la pintura de René Magritte, pero también con espacio para la ironía y la sátira política. Aparece ya en estas primeras obras su interés por el paisaje brumoso del norte. En 1973 inauguró exposiciones individuales en San Sebastián (galería El Pez) y Bilbao (Lúzaro), y su carrera comenzó a consolidarse en el ámbito cultural vasco.

En 1971 Ameztoy celebró una individual en la madrileña galería Ramón Durán, en la que obtuvo un importante éxito de ventas. Presentó en ella varios óleos pintados sobre espejo y paisajes con figuras transparentes en medio de una naturaleza misteriosa con contrapuntos geométricos. Después, eliminaría las figuras humanas utilizando recursos del surrealismo y dando paso a unos paisajes duplicados que perturban la percepción del espectador. A continuación, introduciría elementos dispares, como las tradicionales "metas" del paisaje vasco, que distorsionaría creando composiciones llenas de extrañeza.

Durante la segunda mitad de esta década creó sus obras más emblemáticas, y expuso fuera del contexto vasco, donde era ya un artista consagrado. En 1975 lo hizo individualmente en Zaragoza (galería Prisma) y ese año fue seleccionado para participar en la colectiva New Spanish Painting, que se presentó en Nueva York y Madrid.

Un año más tarde Ameztoy mostró de nuevo en la galería Juana Mordó un importante conjunto de obras protagonizadas por extravagantes personajes con apariencia de muñecos humanoides o de espantapájaros extraídos de la cultura rural. Aquí la pintura de Ameztoy alcanza gran fuerza expresiva a través de la metamorfosis de lo real mediante el uso de lo onírico, lo extravagante y lo siniestro de tintes freudianos.

Pese a su éxito, tras esta exposición, Ameztoy no volverá a presentarse individualmente en Madrid. Exigente y puntilloso, pinta con lentitud y descubre pronto que es incapaz de seguir el ritmo de trabajo y comercialización que imponen las galerías. Su siguiente individual tendrá lugar en 1979 en Zarautz, Gipuzkoa (galería Gaztelu), con obras en las que han desaparecido los seres de apariencia humana y es la naturaleza la que se ha convertido en una presencia inquietantemente humanizada. En estos años, entre 1976 y 1979, Ameztoy produce algunas de las mejores pinturas de toda su trayectoria –y entre ellas, La boca, del Museo de Bellas Artes de Bilbao– con una imaginería minuciosa en donde se aprecia la admiración por la pintura de El Bosco y Richard Dadd, y por la literatura de Lewis Carroll o Jonathan Swift, entre otros.

Durante los años ochenta, y sin abandonar la pintura, desarrolló un importante trabajo sobre papel en forma de dibujos, obra gráfica y carteles. Son años en los que la dependencia de las drogas marca su biografía y su obra, que se hace más perturbadora y de significado más complejo. En 1984 recibió el segundo premio de pintura del certamen Gure Artea convocado por el Gobierno Vasco y en 1990 la Diputación Foral de Gipuzkoa organizó en San Sebastián la primera exposición retrospectiva de su obra, que llevó como título Karne & Klorofila y revisó su producción desde mediados de los años setenta. El director de cine donostiarra Julio Medem visitó la muestra, que le sirvió como inspiración para la ambientación de la película Vacas, en la que en 1992 colaboró Vicente Ameztoy.

El ciclo decorativo que realizó entre 1994 y 2001 para la ermita de Nuestra Señora de Remelluri en Labastida (Álava) constituye el trabajo más importante que Ameztoy afrontó al final de su carrera. Está formado por siete óleos sobre táblex en los que representa a seis santos relacionados con la ermita y su entorno, y una visión del Paraíso.

En este particular santoral –Santa Eulalia, San Esteban, San Cristóbal, Santa Sabina, San Ginés y San Vicente– las figuras se recortan sobre paisajes reconocibles, en su mayoría de la Rioja Alavesa, aunque en alguna aparece el paisaje húmedo y boscoso característico de muchas de las obras anteriores del pintor. En la composición dedicada al Paraíso, que cierra el ciclo, Ameztoy plasma, en un gran paisaje repleto de animales y plantas, "… un paraíso bastante accesible y confortable. Todo está en calma, y se representa el segundo anterior al pecado original" según escribió el pintor. Un mundo en calma que, tras caer en la tentación, se perderá para siempre.

 

Audioguía

Dirigida al público en general con una selección de obras comentadas que conforman un completo itinerario por la exposición. Disponible euskera, castellano e inglés (3 €).

 

Publicaciones

La muestra se acompaña de un completo catálogo que ayuda a entender la trayectoria artística y vital de Ameztoy. Junto a los textos de los comisarios, cuenta con la participación de Fernando Golvano, investigador experto en la obra de Ameztoy y comisario independiente, y de los escritores Joseba Sarrionandia y Bernardo Atxaga. Además, la celebración de la exposición en Bilbao ha propiciado la edición del libro Vicente Ameztoy. La transfiguración melancólica, un estudio en profundidad de la obra completa del artista a cargo de Javier Viar, uno de sus mejores conocedores.

Asimismo, el museo ha publicado en esta misma página web (de libre acceso y disponible en euskera y castellano) una extensa cronología redactada a partir de la investigación de Miriam Alzuri, y el texto principal del catálogo a cargo de Javier Viar.

 

EXPOSICIÓN VIRTUAL

Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001) es una de las figuras más originales e inclasificables de la pintura vasca. En esta sección reunimos una serie de documentos que acercan su trayectoria a partir de la exposición organizada por el museo.

Vídeo resumen de la exposición


Recorrido por la exposición dedicada al pintor Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001) que presenta, por vez primera en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, una lectura de conjunto de su trabajo.

 

La visión de los comisarios


Presentación del propósito curatorial de la exposición a cargo de sus comisarios Miriam Alzuri y Javier Viar, prologada por Miguel Zugaza, director del museo.

 

Conferencia "Vicente Ameztoy o Coppelius en Euskadi"


Conferencia impartida por Javier Viar, comisario de la exposición "Ameztoy", en la que analiza las claves de la obra del pintor donostiarra.

 

Conferencia "Paisaje y figuras de la ironía en Ameztoy"


Conferencia impartida por Fernando Golvano, profesor de Estética y Teoría de las artes, sobre la figura de Vicente Ameztoy.

 

Cortometraje


Miradas

Guión y Dirección: Jesús Almendros
Año: 1969
Duración: 10'08"

Con guión y dirección del cineasta Jesús Almendros (Gijón, 1940), Miradas recrea el entorno geográfico, social y cultural de Ameztoy en una época muy temprana de su trayectoria artística. Fue rodado en San Sebastián y en el entorno de la casa familiar del pintor en Villabona (Gipuzkoa) y colaboraron varios amigos suyos, como el también pintor Juan Luis Goenaga.

Publicaciones digitales


Publicaciones tienda online


  • Ameztoy

    Autor/es: Miriam Alzuri, Bernardo Atxaga, Fernando Golvano, Joseba Sarrionandia y Javier Viar
    Idioma/s: Castellano
    Medidas: 24 x 28 cm
    Encuadernación: Tapa dura
    N° de páginas: 260

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  • Vicente Ameztoy. La transfiguración melancólica

    Autor/es: Javier Viar
    Idioma/s: Castellano
    Medidas: 15 x 24 cm
    Encuadernación: Rústica
    N° de páginas: 268

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Material de consulta


 

 

En la imagen:
Sin título (autorretrato), 1977-1978
Óleo sobre lienzo. , 195 x 113,5 cm
Colección particular

 

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