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Exposiciones

Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945) es el artista alemán en activo más reconocido internacionalmente. Su obra, culta y compleja, evoca la memoria colectiva alemana y, al mismo tiempo, actúa como un camino de introspección personal. El libro de los siete palacios celestes (Sefer Hechaloth) muestra uno de sus referentes habituales a partir de los años ochenta: la literatura espiritual hebrea, y, en particular, la Cábala. La escalera es utilizada simbólicamente por diversas tradiciones para representar la ascensión del alma al cielo. Interpreta aquí Kiefer ese viaje espiritual, anclado en el libro como símbolo del saber y de la transmisión del conocimiento. El gran formato y la paleta reducida de colores sordos, presente también en el papel o el plomo incluidos en la tela, contribuyen a la solemne gravedad de la obra.

El programa La Obra Invitada, que dio comienzo en 2001, acerca al público obras temporalmente cedidas por otras instituciones y que en el museo adquieren nuevo significado al ser presentadas como una exposición de una sola obra y en el contexto de la colección permanente. En 2004 la Fundación Banco Santander se sumó a esta iniciativa como patrocinador, haciendo posible la organización de varias convocatorias anuales –en ocasiones acompañadas por conferencias dictadas por prestigiosos especialistas– y prestando obras de su propia colección. Desde su inicio, el programa ha tenido 35 convocatorias que han permitido contemplar de esta forma tan singular 40 obras, incluida la que ahora se presenta. Entre ellas, obras de Berruguete, Morales, Zurbarán, Van Dyck, Tintoretto, Artemisia Gentileschi, Canaletto, Fortuny, Monet, Sorolla, Picasso, Chillida, Hockney, Freud, Rubens, Arellano, Turner o Magritte.



La religión según Kiefer

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) tiene entre los artistas más emblemáticos de su colección permanente a Anselm Kiefer (Donaueschingen, Alemania, 1945), uno de los máximos exponentes del arte contemporáneo europeo actual. La obra Sefer Hechaloth (2002) es toda una declaración de sus principales recursos y motivos de inspiración. La mitología germánica, la alquimia, la filosofía, la Cábala, la Biblia o la historia reciente de su país son las fuentes temáticas en las que se ha inspirado.

Sefer Hechaloth (Siete palacios) está inspirada en el misticismo judío y en el camino que el creyente recorre hasta llegar al día del Juicio Final. Este camino es, en realidad, un ascenso escarpado, recreando así una visión particular y subjetiva de la religión, en concreto, de los principios del rito judío. Los siete peldaños que forman esta particular escalera son libros o manuscritos de gran tamaño, que sobresalen de la propia obra dando una sensación de volumen más allá del lienzo. Este recurso ya lo ha empleado Kiefer en otras composiciones, creando en ellas una ilusión espacial y óptica. Kiefer experimenta con toda clase de materiales y texturas en su estudio de Barjac, la pequeña villa cercana a Avignon, donde trabaja desde hace años.

Los siete peldaños se sustentan, a su vez, en una idea de evidente inspiración judía: el libro de los siete palacios o templos divinos. En la parte superior de la obra se puede leer la palabra "Mercaba" (la carroza), que en la religión judía se traduce como espiritualidad y que es la culminación de ese ascenso a través de los libros sagrados.

Por lo tanto, la lectura de la obra plantea una visión sobre la religión y el trayecto que lleva al creyente hasta el Juicio Final, aunque también para Kiefer, y a partir del aspecto general de la obra con manuscritos deteriorados con marcas de fuego y humo, puede significar que de la destrucción resurge la espiritualidad, que el Ave Fénix es siempre una opción de superación. Por extensión, habla del exterminio y la persecución que el pueblo judío sufrió en la Alemania nazi y, durante siglos, en el resto del mundo.

Tener la oportunidad de ver esta obra en el espacio Apocalipsis de la colección permanente del CAC Málaga invita al espectador a reflexionar sobre sus propias creencias, sobre el pasado, el presente y el futuro, reflejados en un enorme lienzo de cerca de cuatro metros de altura y tres de ancho. Eso es lo que Kiefer quiere mostrar en lo que hace y el diálogo que desea mantener con los espectadores. Para el artista es un camino de reconciliación y de afirmación de la identidad cultural y personal.

Por ello la posibilidad de presentarla ahora en el Museo de Bellas Artes de Bilbao amplía esos valores de tolerancia y comunicación entre los pueblos, esa empatía permanente que reclama el trabajo nunca pesimista de Kiefer. Claramente, es una forma de entender la religión que se aleja de los cánones tradicionales para formar parte de lo más íntimo y personal de cada uno, de sus creencias y espiritualidad.

 

Fernando Francés
Director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga)


Kiefer, Anselm
Sefer Hechaloth, 2002
Óleo, acrílico, emulsión, metal, papel y plomo sobre lienzo, 381,6 x 280,6 x 30,5 cm
Centro de Arte Contemporáneo de Málaga

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Anselm Kiefer

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