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Exposiciones

"Pienso que los motivos que me han movido, como punto de partida, han sido los mismos casi desde el principio: figuras humanas solas o emparejadas, vestidas y desnudas, dentro de sus espacios, que son los míos; habitaciones; paisajes, casi siempre urbanos; árboles; flores; alimentos […] Será interesante ver en conjunto estos cincuenta y ocho años que abarca la exposición. Sobre todo para mí."

Antonio López, mayo de 2011

 

Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) es uno de los artistas españoles en activo más reconocidos y que mayor admiración despierta en el público. A pesar de ello, desde la retrospectiva que el Museo Reina Sofía le dedicó en 1993 no había vuelto a exponer en nuestro país. La muestra que ahora se inaugura en el Museo de Bellas Artes de Bilbao gracias al patrocinio de la Fundación BBK ha sido realizada en coproducción con el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en donde se ha presentado con éxito recientemente (28/06/11–25/09/11). Comisariada por el historiador Guillermo Solana, director artístico del museo madrileño y por María López, hija del pintor, reúne alrededor de 130 obras que hacen balance de más de cincuenta años de carrera artística.

Aunque se exhiben obras fechadas entre 1949 y 2010, la exposición se centra en el trabajo de las dos últimas décadas y presta especial atención a sus trabajos recientes. Incluso algunas pinturas, como los siete nuevos cuadros dedicados a la Gran Vía madrileña, están en pleno proceso de realización y son, por lo tanto, obras inéditas. Reúne, además, piezas tan emblemáticas como sus primeras pinturas surrealizantes y retratos familiares, las célebres vistas de Madrid o los dibujos de su estudio. Todo ello pone en pie una exposición extraordinaria y poco convencional en la que, con la intervención directa del propio artista, se ha conseguido configurar un itinerario que contiene la memoria biográfica y artística de Antonio López. A ello contribuye también el hecho de que casi la mitad de las obras seleccionadas proviene de su estudio. Otras muchas obras proceden de colecciones particulares, principalmente españolas, pero también internacionales, y de museos como el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Centre Georges Pompidou de París, el Hamburger Kunsthalle de Hamburgo o el Museum of Fine Arts de Boston, entre otros.

El número de obras expuestas en Madrid y Bilbao es prácticamente el mismo, aunque, principalmente por razones de conservación que desaconsejaban un periodo largo de exposición, alrededor de una decena de obras no ha podido viajar a las dos sedes. En esos casos, las piezas han sido sustituidas por otras de igual significación.

Las pinturas, dibujos y esculturas se distribuyen en diversos ámbitos en los que se agrupan los temas principales de Antonio López. Los primeros espacios despliegan el itinerario de su existencia, desde primeras pinturas de aire metafísico y entorno rural hasta las más recientes imágenes de sus nietos. Se presentan aquí bodegones, vistas de Tomelloso, retratos familiares y representaciones de los entornos domésticos del pintor y, entre ellos, los sobrecogedores dibujos de su estudio.

Después, el género de la naturaleza muerta se desarrolla en los epígrafes denominados Alimentos y Árbol. Le siguen los apartados dedicados a Madrid, en donde se incluyen algunos de los cuadros más célebres del pintor: Terraza de Lucio, Atocha, Madrid Sur, Madrid desde Torres Blancas, Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas o la nueva serie de la Gran Vía de Madrid, en la que está aún trabajando. La sala sobre el desnudo muestra la visión antropocéntrica de Antonio López en esculturas y dibujos que concentran la herencia de la tradición clásica. Por último, se muestran una serie de óleos de flores y proyectos recientes.

Completan la exposición las dos esculturas monumentales en bronce Carmen dormida y Carmen despierta, ubicadas en el vestíbulo del museo y en el exterior de la sede de BBK en la Gran Vía de Bilbao, respectivamente.

El catálogo de la exposición recoge dos ensayos a cargo, respectivamente, de Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisa de Madrid, y Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

 

Antonio López


Desde la década de los años cincuenta, Antonio López ha trabajado siempre en la figuración objetiva, en una realidad que de forma más o menos intencionada transforma en sus dibujos, pinturas y esculturas. A lo largo de su extensa trayectoria ha creado una obra de aire intemporal y gran virtuosismo técnico, centrada en la representación realista de seres y objetos. Su repertorio iconográfico parte de la realidad de lo visual y oscila entre los espacios de la intimidad, en los que irrumpe lo surreal y el mundo afectivo, y los paisajes exteriores, desde su Tomelloso natal hasta las inmensas panorámicas urbanas. Todo ello condensa su enorme capacidad de reproducir la realidad y de, al mismo tiempo, trascender la inmediatez de lo tangible.

En 1992 el director de cine Víctor Erice filmó el largometraje El sol del membrillo, que narra el peculiar proceso creativo de Antonio López. Hombre entregado a su oficio, busca en la realidad que le rodea aquellos aspectos cotidianos de su interés. Después, normalmente sin realizar bocetos previos, ejecuta la obra con una elaboración lenta y meditada, que puede durar años y que a menudo le obliga aumentar sucesivamente la superficie del soporte pictórico. Cambios y añadidos en obras que Antonio López no da casi nunca por concluidas y a las que vuelve una y otra vez en su afán por lograr captar la densidad vital del retratado o de los objetos o paisajes representados.

La mirada intensa y concentrada del pintor otorga a sus obras una presencia del tiempo que mueve al espectador a una contemplación ensimismada y reflexiva. A este aire de ensoñación metafísica, de sugerencia de lo invisible a través de lo visible, contribuye enormemente el uso de la luz y los accidentes y texturas que se distribuyen por la superficie del lienzo, elementos ambos que alejan la obra de Antonio López del llamado hiperrealismo o realismo fotográfico. Incorpora así algunos recursos procedentes del surrealismo y del informalismo, como manchas, raspaduras e, incluso, añadidos de materia. De este modo, Antonio López ha desarrollado una obra muy personal e independiente de las tendencias realistas europeas más recientes o del hiperrealismo americano.

 

Datos biográficos


Antonio López García nació en la localidad manchega de Tomelloso, Ciudad Real, en 1936. Pronto mostró asombrosas dotes para el dibujo y su tío, el pintor Antonio López Torres le inició el oficio. Con apenas trece años, se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, frecuentando el Museo de Reproducciones Artísticas y la Escuela de Artes y Oficios. Entre 1950 y 1955 cursó estudios de pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Estos estudios le procuraron una sólida base académica, técnica y teórica, que aprovechará a lo largo de toda su carrera.

Recién terminados sus estudios viajó gracias a una beca a Italia, donde quedó impresionado por los pintores del Trecento y del Quattrocento y, sobre todo, por la obra de Piero della Francesca. A la influencia del primitivismo renacentista se sumó la de la pintura metafísica italiana, y ambas, junto a la poética surrealista, estarán muy presentes en la pintura de Antonio López sobre todo en la década de los años cincuenta. En 1958 viajó a Grecia. También el estudio de la escultura egipcia, romana y griega dejó honda huella en su obra.

A partir del año 1960, y con influencia del realismo europeo y la Nueva Objetividad, comenzó a pintar vistas de Madrid. A lo largo de esta década, su pintura se torna más realista. En 1961 contrajo matrimonio con la también pintora María Moreno. Entre 1964 y 1969 impartió enseñanza como profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Los setenta y ochenta fueron años de intensa actividad, jalonada por exposiciones y reconocimientos. En 1985 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

En 1992 el director Víctor Erice filmó el largometraje sobre el proceso creativo de Antonio López El sol del membrillo, que ese mismo año recibió el Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes. En enero de 1993 fue nombrado miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en 2006 recibió el premio Velázquez de las Artes Plásticas. En 2008 el Museum of Fine Arts de Boston celebró su primera exposición retrospectiva en Estados Unidos.

En la actualidad, vive y trabaja en Madrid.


En la imagen:
Antonio López, (Tomelloso, Ciudad Real, 1936)
Madrid desde Torres Blancas, 1974
Óleo sobre tabla, 165,8 x 244,9 cm
Marlborough International Fine Art

Patrocinador: BBK
Coproductor: Museo Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid


Antonio López

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