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Exposiciones

"El estudio de Lecuona estaba en el piso más alto, especie de bohardilla, de la casa misma en que yo he vivido en Bilbao desde la edad de un año hasta la de veintisiete. Allí es donde aprendimos los rudimentos del dibujo y aun de la pintura los más de los bilbaínos de mi tiempo que los hemos cultivado, poco o mucho, ya como aficionados, ya como profesionales".

Miguel de Unamuno, Recuerdos de niñez y de mocedad, 1908


 

Antonio María Lecuona (Tolosa, Gipuzkoa, 1831-Ondarroa, Bizkaia, 1907) destaca en la pintura vasca por ser uno de los precursores del costumbrismo y por haber sido maestro durante tres décadas de toda una generación de artistas nacidos durante la segunda mitad del siglo XIX, entre los que sobresalen Anselmo Guinea, Adolfo Guiard, Manuel Losada, Francisco Durrio, Alberto y José Arrúe o Gustavo de Maeztu.

Con ocasión del ingreso en la colección a través de donación particular de una obra destacada de su repertorio –el óleo Costumbres vascongadas, fechado en 1860– el museo le dedica esta pequeña muestra con una docena de lienzos de su mano, un busto anónimo en yeso que representa al artista y una pintura del flamenco David Teniers II (Amberes, Bélgica, c. 1610-Bruselas, 1690), cedida en préstamo por el Museo del Prado. Se publica, además, un catálogo que recoge la práctica totalidad de su obra, estudiada por el historiador del arte Mikel Lertxundi Galiana, autor también de un texto sobre la trayectoria de Lecuona, accesible en euskera y castellano mediante descarga gratuita en la Sala de lectura

Lecuona llegó a Bilbao en torno a 1851 y fue aquí donde recibió las primeras lecciones del pintor bilbaíno Cosme Duñabeitia. Dos años después se matriculó en la Academia de San Fernando de Madrid, y en 1857, dando por concluidos sus estudios, se presentó a las oposiciones, que ganó, para una plaza de dibujante científico en el Museo de Ciencias Naturales. Ganó el concurso. En este periodo conoció y copió asiduamente la obra de Teniers en el Prado y también la de la escuela costumbrista madrileña contemporánea.

Admiró, además, la producción de su gran amigo el escritor Antonio de Trueba (Galdames, Bizkaia, 1819-Bilbao, 1889), célebre por sus narraciones populares que, a menudo, se identifican con los temas de las pinturas de Lecuona. Todas estas influencias pictóricas y literarias, sumadas al interés por el regionalismo de corte romántico, le permitieron desarrollar una iconografía propia basada en la exaltación de los tipos y costumbres locales, estableciendo así las bases para el desarrollo de la pintura vasca de género. Lecuona y Trueba comparten un mismo interés por un tipo de costumbrismo, entre jocoso y moralizante, que no esconde el propósito, de herencia romántica, de mostrar un campesinado ejemplar.


En la imagen:
Antonio María Lecuona (Tolosa, Gipuzkoa, 1831-Ondarroa, Bizkaia, 1907)
Costumbres vascongadas, 1860
Óleo sobre lienzo. 111,3 x 168,2 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

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