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Exposiciones

El género dedicado a la representación de flores alcanzó su mayor esplendor en la Europa del siglo XVII, de lo que dan cuenta las abundantes obras que abordan el tema y su gran calidad. Estas pinturas fueron muy apreciadas igualmente por la corte española, en la que buen número de aficionados las coleccionaban. Entre otros grandes bodegonistas españoles, quizá sea el madrileño Juan de Arellano el que alcanzó mayor maestría y notoriedad, y entregó al asunto prácticamente todo su talento a partir de 1645, después de haberse dedicado a la pintura religiosa y a la figura, para lo que estaba peor dotado.

En este Bodegón con flores de la Colección Santander, Arellano utiliza una composición innovadora con respecto a sus más habituales, que constan de un solo ramo de flores, pues en ella representa tres, siguiendo un equilibrado esquema triangular, al modo de los exitosos modelos implantados por artistas flamencos como Daniel Seghers. Puede verse en el centro inferior de la obra una canastilla de mimbre repleta de flores, que se proyecta hacia el espectador mediante el recurso de situarla en el saliente de un muro de piedra, que hace las veces de peana. Otros dos ramos cuelgan de una especie de cornisa en grisalla decorada con dos volutas y una venera central, elementos arquitectónicos que Arellano incorpora también en otras obras. Entre las flores pueden verse rosas, tulipanes veteados, narcisos, bolas de nieve, iris, peonías, claveles, anémonas, aguileñas, y algunas mariposas. La oscuridad del fondo y la potente fuente de luz, casi cenital, que incide sobre las flores, contribuyen a que éstas destaquen con fuerza.

Este lienzo, firmado en la parte inferior, hace pareja con otro muy similar y de idénticas dimensiones, llamado Florero y guirnaldas. Ambas obras son consideradas por Alfonso Pérez Sánchez, que las reunió en la exposición sobre Arellano que organizó en Madrid en 1998, por su "opulencia y sensualidad", de las composiciones más "ricas y atractivas" de su autor, y que forman "una perfecta unidad de ritmo y colorido". El propio historiador establece para su ejecución la fecha de 1650-1660, un momento de la carrera del pintor que considera "especialmente afortunado". Por lo tanto se sitúan en la década anterior a otra obra extraordinaria, la Canastilla de flores fechada en 1671 que posee el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que puede contemplarse en esta misma sala y permite comparar el estilo del pintor de flores español más importante del Siglo de Oro en dos diferentes etapas de su evolución.

Este Bodegón con flores y su pareja pertenecieron a la colección del marqués de Moret y concurrieron a la exposición Floreros y bodegones que se celebró en Madrid en 1935. Se trata de una de las obras más complejas de Juan de Arellano, donde el artista utiliza una composición innovadora con respecto a sus más habituales y el resultado es un magistral estudio de pintura de flores. La obra permanecerá en la sala número 13 del Edificio Antiguo del Museo hasta el próximo 4 de abril, expuesta junto a otra excepcional pintura de Arellano firmada en 1671, y que se encuentra entre las más importantes de la colección del Museo. Este hecho permite al espectador comparar el estilo del pintor en dos etapas de su trayectoria.

Este Bodegón con flores y su pareja pertenecieron a la colección del marqués de Moret y concurrieron a la exposición Floreros y bodegones que se celebró en Madrid en 1935.

Juan de Arellano (Santorcaz, Madrid, 1614-Madrid, 1676)
Bodegón con flores, c. 1650-1660
Óleo sobre lienzo, 122 x 101 cm
Colección Santander, Madrid



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Bodegón con flores

CONTENIDOS DE LA EXPOSICIÓN: Bodegón con flores

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