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Exposiciones

Del 21 de septiembre al 13 de diciembre de 2009 el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta las 47 fotografías fechadas entre 1852 y 1913 pertenecientes a la Colección Ordóñez-Falcón, que recientemente han pasado a formar parte de los fondos del Museo en calidad de depósito a 5 años.

Este nuevo conjunto engrosa un primer grupo de 61 fotografías depositado también por esa prestigiosa colección en 2007, y que fue objeto de exposición en verano de 2008. Ambos depósitos constituyen un destacado muestrario de los pioneros y maestros de la fotografía de la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del XX: en total 108 fotografías fechadas entre 1845 y 1930.

En esta ocasión, el medio centenar de fotografías realizadas por diversos autores —como el conde Olympe Aguado, Emil Mayer, Ernest James Bellocq o estudios fotográficos como el de Jean Laurent o el Atelier Nadar—, profundiza en la comprensión de la evolución de la fotografía a lo largo del siglo XIX. En este sentido, el visitante encontrará numerosos ejemplares que sobresalen tanto por su alto valor técnico o artístico como por su importancia histórica, como es el caso del raro ejemplar del retrato de Victor Hugo realizado alrededor de 1852-1853 por su hijo Charles Victor, o las tomas fotográficas de Muybridge sobre el cuerpo humano en movimiento, que tanto interesaron al pintor Francis Bacon. La gran variedad temática y técnica de las fotografías expuestas —paisajes, vistas urbanas, flores y plantas, retratos, naturalezas muertas, escenas costumbristas, imágenes documentales y científicas, edificios históricos— permite vislumbrar la amplia utilidad que se dio a la fotografía desde mediados del siglo XIX.

 

Pioneros de la fotografía II (1852–1913)

El nuevo depósito incluye autores decisivos para la historia de la fotografía como el conde Aguado, Édouard-Denis Baldus, Adolphe Braun, Félix Bonfils y Robert Burrows, cuyas obras se suman a las de Talbot, Baldus o Clifford, anteriormente depositadas. Todas suman el centenar de fotografías depositadas en el Museo por 5 años y que responde al espíritu de los años pioneros de la fotografía en los que se intentaba conseguir el desarrollo técnico de esta disciplina y su consideración como lenguaje artístico.

Imágenes de gran belleza como las de Braun y Aguado acompañan a las de Bonfils y Fiorillo que documentan el trabajo de los grandes viajeros de la época. Por su parte Charles Famin, Robert Burrows y Adolphe Braun representan los primeros intentos de acceder a una estética propia, mientras que Charles Furne se interesa por la fotografía de paisaje.

Las tomas de Léon Crèmière y una imagen poco conocida del escritor Victor Hugo ensimismado en la lectura, tomada en 1852 por Charles-Victor Hugo, ―una de las piezas más sorprendentes de la exposición― son buen ejemplo de las posibilidades de la fotografía aplicada al retrato. Las obras de Charles Clifford y Jean Laurent muestran diversos ensayos técnicos, como el uso de negativos de colodión copiados en papeles a la albúmina, que también empleó Pau Audouard en su conocido álbum del puerto de Barcelona. De carácter muy diferente son algunas muestras excelentes de paisajes y tipos populares de Jean Laurent, Carlo Ponti y Giorgio Sommer, que documentan la importancia que comenzaba a tener la fotografía en la sociedad burguesa de la segunda mitad del siglo XIX, su desarrollo como industria y su importancia como fuente de memoria. De aquel periodo decisivo en la historia de la fotografía son estampas relevantes como el retrato ya clásico de Victor Hugo realizado en el taller de Paul Nadar; las vistas de Venecia, Córdoba y Brest, tomadas por Carlo Ponti, Laurent y Ch. Furne; las imágenes viajeras tomadas por Bonfils en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén en 1880, dos apreciables estampas parisinas de Eugène Atget en el umbral del siglo XX y una notable muestra del incipiente reporterismo gráfico europeo, realizada en Viena por Emil Mayer. La muestra se completa con imágenes singulares de las experimentaciones técnicas y científicas del siglo XIX, debidas E. Muybridge y A. Tournachon y el doctor Duchenne, y uno de los más cautivadores retratos del célebre álbum de E. J. Bellocq, realizado en 1911 en un prostíbulo de Nueva Orleans.

 

La Colección Ordónez-Falcón

La colección Ordóñez-Falcón, una de las colecciones de fotografía más relevantes del ámbito internacional en manos privadas, nació a principios de los años 80, fruto de un legado familiar que recibió el coleccionista donostiarra Enrique Ordóñez −que incluía, entre otras, una fotografía de Cartier-Bresson− y de una pasión por el mundo de la imagen que después compartiría con su mujer, Isabel Falcón.

Atesora una colección de fotografía, en parte depositada en diversos museos españoles (Artium de Vitoria, MACBA de Barcelona, IVAM de Valencia, Centro Galego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela), que abarca toda la historia de esta disciplina artística y tiene como principal atractivo el carácter original de las imágenes −todas las copias son de época− y la calidad de la selección. Está integrada por más de 1.500 obras de diversas fechas, tendencias y técnicas, de los más importantes autores de la historia de la fotografía, desde los pioneros del siglo XIX como Talbot o Southware & Hawes, hasta artistas contemporáneos como Cindy Sherman o Zhang Huan. El conjunto se puede dividir en tres corpus: maestros del XIX, vanguardias de entre-guerras, y fotografía



En la imagen:
Dr. Emil Mayer (Bohemia, República Checa, 1871 - Viena, 1938)
Viena. La vida en el Prater. Excluidos (fragmento), 1908
Gelatinobromuro de plata, 8,9 x 8,1 cm
Colección Ordoñez-Falcón

Colaborador: Fundación Centro Ordóñez-Falcón de Fotografía

Colección Ordóñez-Falcón II (1852-1913)

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