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Exposiciones

 

Con ocasión de la donación al Museo de un excepcional conjunto de obras del pintor Rafael Ruiz Balerdi (San Sebastián, 1934-Altea, Alicante, 1992), se presenta en la sala de arte contemporáneo, y hasta el próximo 28 de enero, una exposición en la que se muestra una selección -tres óleos, dos tizas y cerca de medio centenar de obras sobre papel- de las obras donadas.

Recientemente, la heredera de Balerdi ha donado 3 óleos, 3 tizas y 2.375 obras sobre papel -entre acuarelas, dibujos y grabados-, acompañada, además, del depósito a largo plazo de otros 240 óleos. Esta donación ha incrementado significativamente la representación del pintor en la colección del Museo, que hasta ahora conservaba 5 óleos, 24 obras sobre papel y una película de animación. De este modo, el Museo de Bellas Artes de Bilbao se convierte en la institución de referencia para el estudio y conocimiento de la obra de Balerdi.

Balerdi se formó como pintor en la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid. Su amistad con Eduardo Chillida, que se inició en 1955, fue fundamental para conocer los movimientos de vanguardia europeos y para iniciarse en la abstracción. A partir de 1956, y, tras diversas estancias en París, se sumó al movimiento informalista que, aunque abandonó pronto, se convirtió en una referencia imprescindible en su obra. En 1966 fue miembro fundador, junto a Chillida, Oteiza, Mendiburu, Basterrechea, Zumeta, Sistiaga y Arias, del grupo Gaur. Tras residir en Madrid durante diez años, en 1973 regresó a su ciudad natal.

Balerdi es uno de nuestros artistas más representativos y el gran pintor de la abstracción vasca de las décadas de los años cincuenta y sesenta, cuya obra se sitúa junto a la de los mejores pintores europeos de su generación.

En los comienzos de su carrera, a mediados de los años cincuenta, se vio influido por el cubismo y el espacialismo, sobre todo, a través de las primeras obras abstractas de Chillida, tal y como se aprecia en el lienzo Geométrico oscuro I (1956). Más tarde, derivó a la llamada "abstracción lírica" y en 1960 entró de lleno en el informalismo del grafismo gestual, de lo que son extraordinarios ejemplos algunos óleos y acuarelas presentes en la exposición. La evolución posterior de esta abstracción informalista le condujo a una obra de formas cristalizadas resueltas mediante un intenso cromatismo.

El lienzo Maraña I, fechado en 1960, es el punto de partida de todo un camino recorrido por el arte vasco marcado por el informalismo caligráfico, lo que hace de él un cuadro emblemático en la producción del pintor donostiarra.

Junto a los óleos, destaca en la obra de Balerdi la importancia de las acuarelas y del dibujo. Dibujante magnífico, nunca dejó de acompañar sus experiencias abstractas por dibujos tomados de la realidad. Su obra sobre papel tuvo con frecuencia un sesgo surrealista y permaneció aislada de los óleos hasta 1985, fecha en la que comenzó a establecer una correspondencia sistemática entre los dibujos y los óleos y en la que, además, dio inicio al periodo más fértil de su trayectoria.

Por último, las tizas constituyen uno de los ciclos más personales de toda su obra, desarrollado entre 1975 y 1985, período en el que prácticamente sólo utilizó la técnica de tizas y pastel sobre papel. Gran retratista también, aunó su vocación abstracta y gestual con el interés por plasmar en innumerables dibujos rostros de amigos, personajes populares o figuras a las que admiró.

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