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Exposiciones

 

El pasado año 2014 el museo recibió la donación por parte de la pintora Marta Cárdenas (San Sebastián, 1944) de un conjunto relevante de obras suyas, que comprende 295 obras sobre papel y 55 cuadernos de artista, de los que ahora se presenta una selección.

La trayectoria artística de Cárdenas está marcada por una constante búsqueda expresiva, que tiene su reflejo vital en los numerosos viajes que ha realizado a lo largo de su vida y que han dejado una fuerte impronta en su obra. Tras una formación inicial a finales de los años cincuenta en la Asociación Artística de Guipúzcoa en San Sebastián, cursó estudios, entre 1963 y 1968, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Un año después, en 1969, viajó a París y allí descubrió la pintura del natural. Ya de vuelta, comenzó a elaborar una serie de paisajes en los que buscaba captar el momento y plasmar sus percepciones mediante el manejo de la luz y las manchas de color. Animada por Chillida y Balerdi empieza también a exponer, a menudo junto a Vicente Ameztoy, Carlos Sanz y Ramón Zuriarrain, con quienes comparte el interés por la pintura figurativa. En 1975 viaja a Ottawa, en donde, ese mismo año, se casa con el prestigioso compositor Luis de Pablo (Bilbao, 1930). Se instalan en la ciudad canadiense durante tres años.

A partir de 1977 viaja constantemente y pasa temporadas en Berlín, Estocolmo, París, Milán y Lisboa. Se acompaña siempre de un bloc, de un "cuaderno-laboratorio", según sus propias palabras, en donde realiza anotaciones y dibuja apuntes de todo aquello que le interesa. A partir de 1979 decide pintar exclusivamente al aire libre, aumentar el tamaño de sus lienzos y ejecutar sus obras prácticamente en una sola sesión, lo que le obliga a emplear una técnica rápida y marcadamente gestual. La evolución de sus intereses creativos derivará en un paisajismo intimista centrado en la exploración de las cualidades tonales del color y en el que los elementos compositivos se reducen a algún detalle vegetal u orográfico. La propia artista lo define así: "en el dibujo, la máxima economía; en el color, la máxima riqueza".

Durante los años ochenta se centra en un paisaje sensorial y sintetizado, construido por el espacio y la luz. A finales de la década su pintura deja constancia del descubrimiento, durante un viaje a Japón, de la filosofía Zen. De este modo, incorpora recursos gráficos de la caligrafía oriental con los que, en un solo gesto, logra condensar toda su intención expresiva.

En otoño de 1996 un viaje al sur de la India determina un nuevo cambio en su obra y comienza a experimentar con colores alejados de la realidad visual. A partir de entonces, su obra evoluciona hacia una materialidad más evidente en la que predomina un cromatismo aplicado con libertad.

En la actualidad vive y trabaja en Madrid, y está preparando una gran exposición retrospectiva que tendrá lugar en San Sebastián el año próximo.

 

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