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Exposiciones

Típico gabinete de pinturas de carácter íntimo, muestra el interior de la sala de estar de un pintor, de noble arquitectura de diseño clásico, donde destaca una chimenea de notables proporciones, sostenida por atlantes. Delante de la misma, una Asunción de la Magdalena y un bello lienzo en el que se representa el Rapto de Deidamia. En primer plano, distintos libros, una esfera y la escultura de una cabeza clásica contribuyen al distanciamiento de los personajes. En el fondo, centrando la composición, un cuadro en el que aparece representada La muerte de Séneca y a los lados del mismo, una Crucifixión y una Adoración de los Reyes. Delante de ésta, sobre una repisa, destacan dos esculturas de cabezas de emperadores y un atleta.

La firma de Frans Francken, que aparece en el cofre de la mesita de la derecha, "D ou F. Franck" es la utilizada por el artista desde la muerte de su padre, Frans Francken el Viejo (1544-1618). El estilo, propio de Frans Francken el Joven, colaborador habitual de Jan Brueghel de Velours y de otros pintores del momento, ofrece dificultad de identificación por la utilización de una pincelada blanda y fluida, pero presenta el característico toque negro en los ojos de algunos personajes, tan propio a su manera de hacer. El rostro del pintor, de rasgos sensiblemente individualizados, prueba que se trata de un retrato, posiblemente, el del propio artista, pues su fisonomía recuerda al que hiciera Van Dyck, grabado por Pierre Jode.

El joven que dibuja, en primer plano, una cabeza de escultura antigua, no es un relleno casual, sino que transcribe un simbolismo: los aprendices están próximos a los pintores nobles y sumidos a su tutela con sus trabajos manuales. Se marcan las diferencias entre el maestro y el artesano, y visto desde otro punto, es la imagen asociada al ideal humanista de ansia del conocimiento.

El modelo que está pintando el artista es una joven desnuda, con un velo rojo entre las manos, y cuyos pies se apoyan sobre una bola, símbolo de la inestabilidad de la Fortuna a quien personifica; y que alude a la suerte incierta y variable del hombre y quizás especialmente a la del artista.

Los libros de grabados, representados a la izquierda de la composición, son motivos ilustrativos de la utilización de los mismos y su contenido inspirador de los temas, igual que los expuestos en los lienzos son fruto de la preparación humanista del pintor. Hay por tanto, una delimitación de la práctica artesanal y los saberes humanistas. Los libros y el globo terráqueo son símbolo de la fusión de las Ciencias y las Artes y la presencia del pintor ricamente ataviado es símbolo de prestigio.

La pintura central representa la Muerte de Séneca, el pensador que entendió la vida como preparación de la muerte y el hastío por las glorias humanas, refleja la idea de la banalidad de las cosas terrenales; motivo que vuelve a repetir en la obra de Creso y Solón, situada en lo alto de la chimenea. Este es posiblemente el mensaje de la pintura: todo es camino hacia la muerte y fatua es la gloria humana en la doctrina de Séneca. Estos eran sentimientos muy arraigados en la época y de los que Rubens fue un propagador con sus pinceles.

Texto: Matías Díaz Padrón
Real Academia de Arqueología e Historia de Bélgica



Frans Francken el Joven (Amberes, 1581–1642)
Gabinete del pintor, c. 1623
Óleo sobre tabla. 54 x 69 cm
Colección particular, Las Arenas (Getxo)

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Gabinete del pintor

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