X

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para recopilar información estadística sobre tu navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Si quieres puedes cambiar tus preferencias o ampliar tu información Acepto

Exposiciones

Gustave Doré (Estrasburgo, 1832- París, 1883) es uno de los más destacados y prolíficos ilustradores y grabadores franceses del siglo XIX. Conocido en los inicios de su carrera por sus dibujos satíricos y caricaturas, fueron sobre todo sus ilustraciones para clásicos literarios como El Quijote, Orlando Furioso o la Divina Comedia, entre otros, las que le dieron gran popularidad.

La selección que ahora se presenta reúne un amplio conjunto de casi ochenta obras, entre dibujos, grabados, acuarelas, óleos y primeras ediciones de obras literarias ilustradas, pertenecientes al Museo de Arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo. El conjunto da una idea fiel de la variedad de los intereses artísticos de Doré -retratos, paisajes, caricaturas, escenas costumbristas o ilustraciones bíblicas- y de la calidad de su producción artística, desde sus dibujos humorísticos de juventud hasta sus conocidas ilustraciones literarias y los paisajes de su última época.

La exposición ha sido comisariada por Emmanuel Guigon, Conservador Jefe del Museo de Arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo, en donde se custodia la mayor parte del legado del artista. Guigon participa también en el catálogo que acompaña a la muestra, en el que contribuyen además los historiadores del arte Marie-Jeanne Geyer y Carlos Reyero.

Patrocinada por Caja Duero, Gustave Doré. Obras de la colección del Musée d'Arte moderne et contemporain de Strasbourg podrá visitarse tras su exhibición en Bilbao en la sala de exposiciones San Eloy de Salamanca (28 enero / 3 marzo 2005) y en el Museo de Bellas Artes de Sevilla (10 marzo / 1 mayo  2005).

Artista prolífico y de gran virtuosismo técnico, Gustave Doré manifestó precozmente su vocación artística y su gran talento para el dibujo. En 1848 marchó a París para emprender estudios y pronto fue contratado como caricaturista, al igual que otros renombrados artistas del momento como Honoré Daumier, Paul Gavarni y Grandville, incluyendo sus ilustraciones en algunas de las publicaciones más importantes del momento, como la famosa revista Journal pour Rire. Ese mismo año debutó en el Salón de París con dos dibujos realizados a pluma y tan sólo un año más tarde ya publicó su primer álbum. Su inclinación hacia el dibujo, también perceptible en sus óleos y acuarelas, se convertiría desde entonces en una de las características fundamentales de su trabajo. A partir de 1851 publicó álbumes litográficos de carácter humorístico con los que alcanzó gran popularidad.

Sin embargo, uno de los ámbitos en los que Doré alcanzó un alto reconocimiento internacional por parte de la historiografía del arte y también del público fue la ilustración de obras literarias y de viajes. En 1854 el editor Joseph Bry publicó una edición de las obras de Rabelais ilustrada con más de cien estampas de Doré, a la que siguieron los dibujos para los Cuentos libertinos de Balzac.

En ese aspecto, una de las mayores ambiciones de Doré fue el proyecto de llevar a cabo una "biblioteca mundial ilustrada", es decir, la ilustración de las grandes obras maestras de la literatura, según un listado de treinta y seis textos que él mismo estableció. A pesar de que el proyecto no llegó a ser concluido, en 1861 realizó las ilustraciones de la primera parte de la Divina Comedia (el Infierno) de Dante, a la que siguieron las ediciones extraordinarias de El Quijote de Cervantes-que ilustró en 1863-, la Biblia, las Fábulas de La Fontaine, los Cuentos de Perrault y obras de Shakespeare, Rabelais, Coleridge y otros muchos, editadas en diferentes lenguas y países. En 1879 ilustró su última gran publicación, el Orlando Furioso de Ariosto.

Gustave Doré también participó de la moda viajera imperante en la Europa del siglo XIX y contribuyó con sus viajes a ilustrar diversas crónicas. Además de a Inglaterra y Francia, entre otros destinos, viajó a España en dos ocasiones, en 1855 y 1862, plasmando sobre el papel su visión de las costumbres, los personajes y los paisajes en diferentes relatos de viajes y, de forma especial, en el Viaje a España de Charles Davillier.

A pesar de su enorme popularidad, la ilustración de libros no dejaba de ser considerada en la época como un arte menor, por lo que Doré, ansioso por recibir no sólo la admiración popular sino también el reconocimiento de los críticos, realizó pinturas al óleo y a la acuarela, e, incluso, esculturas. Sus pinturas alcanzaron gran éxito en Inglaterra, hasta tal punto de que entre 1869 y 1862 funcionó con gran éxito en Londres la llamada "Doré Gallery", en donde exponía de forma regular sus pinturas al óleo.

Sin embargo, Doré es conocido como un gran ilustrador no sólo por ser el más prolífico -a pesar de que murió con sólo cincuenta y un años- sino también por haber sido capaz de establecer una nueva relación entre el texto y la imagen.

Sus ilustraciones, a menudo realizadas a toda página, exigen una contemplación detenida para poder apreciar la extraordinaria calidad del dibujo. En ellas, Doré pone de manifiesto su conocimiento de los lenguajes clásicos, desde la pintura flamenca del siglo XV, Miguel Ángel, los grabados de Durero y Rembrandt, la pintura barroca, Flaxman y el grabado romántico, hasta el arte de su propia época. Junto a ello, su poderosa imaginación postromántica y su capacidad para aplicar el lenguaje preciso a cada uno de los temas y géneros ilustrados -cuentos, textos religiosos, novelas épicas...- han unido indisolublemente en nuestra cultura visual la obra de Gustave Doré con el mundo literario.

Volver al listado