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Exposiciones

FIG Bilbao celebra este año su décimo aniversario con una trayectoria ya consolidada en su doble faceta como feria y como promotor de actividades que reivindican y dan a conocer el valor de la obra sobre papel. En esta efeméride, el certamen cuenta con la participación de Portugal como país invitado y, por este motivo, la propuesta del museo centra su interés en una de las personalidades de mayor reconocimiento internacional del arte portugués del siglo XX: la pintora lisboeta Maria Helena Vieira da Silva.

El museo colabora con FIG Bilbao desde que el Festival diera sus primeros pasos en 2012 y desde entonces ha acogido anualmente exposiciones como Giovanni Battista Piranesi (2012); Mimmo Paladino (2014), Lucas van Leyden (2015), Maestros del grabado de la Colección Vivanco (2016), El grabado en color en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (2017) o Eduardo Arroyo Grabador (2020).

De este modo, esta contribución del museo al festival revalida su histórica dedicación a la obra sobre papel y, al tiempo, profundiza en el conocimiento y difusión del arte hecho por mujeres. En ese sentido, conviene recordar que entre mayo y junio de 1983 el Museo de Bellas Artes de Bilbao presentó la exposición Vieira da Silva. Obra Gráfica y seguidamente adquirió para su colección 8 litografías que son las que ahora se exponen de nuevo junto con otras 3 que, años más tarde, en 1996, depositó el Ministerio de Educación y Cultura en el museo.

Con ocasión de aquella exposición, la hoja de sala que el museo puso a disposición de los visitantes recogía las palabras del historiador, amigo y experto en la obra de la artista Guy Weelen: "La obra grabada de Vieira da Silva se sitúa en el conjunto de las realizaciones del artista sin molestar su desarrollo, sin modificar la significación", poniendo así de manifiesto la sintonía e intereses comunes entre su obra gráfica y su pintura.

Las 11 litografías que ahora se muestran en el marco del festival FIG Bilbao conforman un pequeño pero selecto conjunto representativo de la obra sobre papel realizada por su autora y abarca una cronología desde finales de los años sesenta del pasado siglo hasta 1991, un año antes de su muerte en París. Junto a ello se presenta, además, el lienzo Passage des miroirs (Pasaje de los espejos) (1981), que fue adquirido por el museo en 1982.

En esta décima edición, otra prestigiosa artista lusa expondrá en el recinto ferial de FIG. Se trata de Paula Rego con la serie Nursery Rhymes, compuesta por 31 grabados vinculados al mundo de la literatura infantil y se inspira en la tradición oral de las "nursery rhymes" (poemas o canciones infantiles) inglesas, con la que la artista estuvo familiarizada desde su niñez debido a su educación anglófila. Esta serie fue publicada por Marlborough Graphics en 1989.

La presencia de Portugal también se verá reflejada durante el Festival en la participación de dos universidades lusas en el programa "Cubos de las Tentaciones": el Instituto Politécnico de Leiria (Escuela Superior de Arte y Diseño) y la Faculdade de Belas Artes da Universidade do Porto.

Por otro lado, la feria contará con una selección de seis galerías de arte portuguesas, entre las que se encuentran: el centro Portugués de Serigrafía CPS, Galería Carrasco, Galería Bessa Pereira, Galería Nave, Galería Trema y Perve Gallery.

Desde un prisma que unirá turismo y arte, destacados vinos portugueses protagonizarán el evento "Copas de Poesía y Grabado" el viernes 26 y el sábado 27 a las 13.00 horas. Esta iniciativa, limitada a grupos de 40 personas, asocia los vinos de las diferentes regiones lusas con otros tantos poetas. Mientras se desarrolle la cata, dirigida por André Pinguel, de Wine Post, la storyteller Sandra Nobre recitará un poema que evoca la esencia portuguesa.

Maria Helena Vieira da Silva (Lisboa, 1908-París, 1992)

Figura clave de la Escuela de París, Maria Helena Vieira da Silva nació en Lisboa en 1908, y allí tuvo su primera formación artística. Pronto, en 1928, viajó a París, donde se inscribió en la academia La Grande Chaumière para asistir a las clases del escultor Antoine Bourdelle. En 1929 abandonó la escultura y comenzó a practicar la pintura y el grabado, frecuentando el taller de Fernand Léger. Un año después, en 1930, contrajo matrimonio con el pintor húngaro Arpad Szenes.

En 1933 la galerista Jeanne Bucher le organizó su primera muestra individual y en 1934 el pintor Massimo Campigli le compró su primera obra. A lo largo de esa década y a pesar de su juventud, su carrera comenzó a adquirir notoriedad. Descubrió también entonces el "arte constructivo" del pintor uruguayo Joaquín Torres García, que sería una gran importancia en su obra.

En este periodo Vieira de Silva haría confluir en su pintura diversas influencias, desde el espacialismo hasta la abstracción lírica, que cristalizarían en un estilo enteramente personal en donde la base figurativa se ve alterada por una indefinición y una vibración lumínica que crean escenarios de naturaleza surreal. Sus composiciones más representativas se estructuran mediante un dibujo de líneas marcadas con las que Viera da Silva ordena planos y construye tramas de base geométrica. Sus pinturas, realizadas con un denso impasto, sugieren desarrollos urbanos, habitaciones en perspectiva, abarrotadas bibliotecas, pasadizos o imaginarios laberintos en los que, a menudo, la crítica artística ha visto un recuerdo de la azulejería portuguesa y del intrincado urbanismo lisboeta. Junto a la pintura, Vieira de Silva realizó también diseños, a menudo por encargo, para ilustraciones de libros, cerámicas, vidrieras -como las de la catedral de Reims (Francia)- y tapices, así como obra grabada.

En 1937 expuso en París y la baronesa Hilla Rebay adquirió una obra suya para la colección del Museo Guggenheim. Al declararse la Segunda Guerra Mundial, la pintora y su marido se trasladaron a Brasil, donde convirtieron su estudio de Río de Janeiro en lugar de encuentro con otros jóvenes artistas. En 1946 realizó su primera exposición individual en Nueva York.

Durante la segunda mitad del siglo y hasta su muerte en París en 1992, Viera da Silva obtuvo el reconocimiento por parte de la crítica y del mundo artístico, y mantuvo una intensa actividad con exposiciones por toda Europa, Estados Unidos y Brasil. Tuvo retrospectivas en el Musée de Grenoble (Francia) y Museo Cívico en Turín (Italia) (1964); Musée National d´art Moderne de la Ville de París y la Fundación Calouste Gulbenkian (1969-1970); Musée Fabre en Montpellier (Francia) (1971); o Fundación Juan March en Madrid (1991), entre otros. Numerosos museos adquirieron obras de la pintora para sus colecciones y recibió importantes distinciones como el Gran Premio Internacional de Pintura de São Paulo (1962), miembro de la Academia de Bellas Artes de Portugal (1970), Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor (1979); Miembro de la Academia das Ciēncias, das Artes e das Letras de Lisboa (1984); o miembro de Honor de la Royal Academy of Arts de Londres (1988). En 1991 fue promovida al grado de Oficial de la Legión de Honor del Gobierno francés.

 

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Obras comentadas : Vieira da Silva

 



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