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Exposiciones

El museo se suma el 3er Festival Internacional de Grabado (FIG), que se celebra en Bilbao entre el 20 y el 23 de noviembre, con una gran muestra sobre la obra gráfica del artista italiano Mimmo Paladino.

Incluye 194 estampas, 2 de ellas editadas para la exposición, y libros de artista, realizados a lo largo de los últimos veinte años. Además, varias planchas de grabado, la proyección por vez primera en el Estado del largometraje Quijote y diverso material documental.

Por tercer año consecutivo el museo se suma al Festival Internacional de Grabado acogiendo en sus salas una muestra relevante de obra gráfica, un medio de expresión artística sistemáticamente atendido en su programación expositiva. En los dos años precedentes se presentaron Giovanni Battista Piranesi. La memoria visionaria  (2012) y Cerdeña indescifrable. El signo grabado (2013), que mostraron respectivamente la personalidad artística de uno de los mayores maestros de la historia del grabado y una amplia selección de trabajos gráficos de diez grabadores, históricos y actuales, de la isla italiana de Cerdeña.

En esta ocasión se ha organizado una extensa muestra de la obra gráfica de uno de los artistas en activo más relevantes de la escena contemporánea internacional. Este trabajo se ha realizado durante los últimos veinte años en paralelo a su trayectoria como pintor y escultor, y en estrecha colaboración con el Laboratorio d’Arte Grafica di Modena (Italia), uno de los talleres de estampación más prestigiosos de Italia, que en 2014 celebra sus treinta y cinco años de actividad.

Mimmo Paladino (Paduli, Benevento, región de Campania, Italia, 1948) es uno de los principales exponentes del arte italiano contemporáneo y ocupa, además, un lugar destacado en el panorama artístico internacional. Se inició como grabador a finales de los años setenta y desde entonces ha utilizado todo tipo de procedimientos técnicos para plasmar una iconografía propia que se nutre de la historia del arte y la cultura. Como otros artistas contemporáneos, Paladino ha encontrado en el grabado un medio de expresión íntima y personal en el que pueden coexistir un extenso bagaje cultural y su mundo de recuerdos y vivencias.

El amplio trabajo que ahora se expone en el museo forma una parte fundamental de la expresión artística de su autor, que a lo largo de los años ha reunido un extenso corpus creativo de más de ochocientas imágenes gráficas. Esto hace de esta exposición una ocasión excepcional para conocer muchas de las constantes del artista y seguir su evolución a través del itinerario que conforma la amplia selección de cerca de doscientas obras reunidas.

De entre ellas cabe destacar las monumentales Quattordici stazioni per Napoli (Catorce estaciones para Nápoles), el libro de artista Ombre (Sombras, 2008), las estampas del libro Don Chisciotte (Don Quijote, 2005) y las series Ulysses (Ulises, 1994) y Cruces (2008).

La muestra se completa con material audiovisual y documental sobre Paladino y su obra, y con la proyección por primera vez en el Estado del largometraje Quijote, dirigido por el propio artista en 2006 y presentado ese mismo año en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

 

MIMMO PALADINO. GRABADOS

Mimmo Paladino es uno de los creadores que renovaron el arte internacional en el último cuarto del pasado siglo, integrado en la llamada transvanguardia. En 1980 fue invitado por el crítico Achille Bonito Oliva a exponer en la Bienal de Venecia en la muestra Apreto 80 junto con Sandro Chia, Francesco Clemente, Enzo Cucchi y Nicola De María, que conformaron el núcleo inicial de ese movimiento artístico. Desde Italia, la transvanguardia recuperó, tras unos años de predominio del arte conceptual, el minimal art, las instalaciones y el arte povera, el oficio de pintar en clave figurativa y la reinterpretación actualizada de numerosos elementos de la cultura y la historia del arte precedentes.

Pintor y escultor, Paladino ha desarrollado, además, una extensa obra que incluye los más variados lenguajes artísticos: grabados, terracotas y cerámicas, escenografías para ópera y teatro, cine, instalaciones, intervenciones en espacios urbanos y colaboraciones con arquitectos. Es precisamente ese afán experimental con diversas técnicas y materiales una de las principales características de su trabajo gráfico, al que dio comienzo a finales de la década de 1970. Xilografía, serigrafía, aguafuerte, litografía, punta seca, aguatinta, intervención manual o collage con fragmentos de estampas populares o propias, fotografías u hojas de contabilidad, son, entre otros, los procedimientos de grabado con los que ha experimentado, en unas ocasiones individualizadamente y en otras, combinándolos en una misma estampa.

Esa pluralidad de técnicas, solas o asociadas, permite a Paladino aprovechar al máximo las cualidades expresivas de cada una de ellas. Este eclecticismo tiene también su reflejo en los referentes formales de sus obras, que van desde el arte arcaico hasta los hallazgos de las vanguardias, que Paladino mezcla, sin prejuicios ni jerarquías, en un lenguaje propio de enorme personalidad.

Su inquietud creativa maneja un amplísimo repertorio iconográfico que incluye mitos y fábulas de la Antigüedad, cuentos y leyendas populares, referencias históricas y literarias, y también imágenes que proceden de su biografía, desde sus recuerdos y sueños hasta la geografía meridional de la que procede. A este respecto, se ha señalado su doble filiación con el hieratismo bizantino y con la tradición gótica, y él mismo se reconoce como “…un artista del sur, pero del sur más misterioso y oscuro, por lo cual encuentro en determinados aspectos de la cultura norteña sensaciones poéticas que me pertenecen, y por ello puedo crear un cuadro totalmente negro y también puedo hacer uno totalmente solar”.

De este modo recupera imágenes y recursos formales procedentes de las más diversas tradiciones culturales, de diferentes épocas y lugares. En sus grabados aparecen referencias a la cultura clásica tan características como la máscara, que en la obra de Paladino se convierte, quizá, en un trasunto del propio artista. También figuras animales, como el bucráneo, símbolo de meditación, o el perro, que al ser despojado de su simbolismo como guardián, se transforma en una presencia inquietante.

De la iconografía religiosa, y no sólo judeo-cristiana, toma elementos sígnicos, como las cruces, y técnicos, como el uso del pan de oro, símbolo de eternidad. También el hieratismo de las figuras bizantinas y la gestualidad de sus ritos. El crítico de arte Sandro Parmiggiani describe así el imaginario de Paladino en el catálogo de la exposición: “…el crisol en el que mezcla motivos arcaicos y restos de mitos que constantemente se renuevan, fábulas y cuentos que se pierden en la noche de los tiempos y fragmentos del mundo moderno, con vestigios de tantas culturas y puntos de vista…”.

La fluidez del trazo y el gusto por la forma y por los signos de diversa naturaleza le llevan a utilizar motivos propios de la abstracción geométrica y también los números o las letras del alfabeto como elemento puramente pictórico. La serie de linoleografías Voyelles (Vocales), de 2005, inspirada en Rimbaud, y la carpeta de aguafuertes en color Il racconto dei numeri (El recuento de los números), del mismo año, son prueba de esta constante investigación sobre el valor gráfico que Paladino otorga a las letras y los números.

La relación entre la imagen plástica y la palabra es otra de las líneas de trabajo del artista. La poesía y la literatura son para Paladino una fuente constante de inspiración, con la que ha ilustrado desde las ediciones del Pinocho, de Carlo Collodi o La luna y las hogueras de Cesare Pavese, en un contexto italiano, hasta poemas de Kavafis o fábulas de Esopo. Destacan los 18 aguafuertes con fondo dorado que creó en 1994 para una edición especial del Ulises de Joyce y, sobre todo, una edición del Don Quijote, de Cervantes publicada en 2005 con 40 grabados suyos y 14 poemas de Giuseppe Conte.

Con todos estos elementos Paladino compone una obra misteriosa y ambigua que, en palabras de Enzo di Martino, autor del primer tomo del catálogo razonado de la obra gráfica del artista, “…tiende a plantear interrogantes sin respuesta pero que, en cambio, obliga a escucharla larga y pacientemente, a verla despacio, con intensidad y reflexión”. Una obra que sitúa al espectador ante formas y signos que proceden de un tiempo ambiguo. Es, precisamente, esa imposibilidad de resolver el enigma la que fascina al espectador y sitúa la obra de Paladino en una dimensión de poética contemporaneidad.

En la imagen:
Eumaeus, 1994
(De la serie Ulysses)
Aguatinta y pan de oro. 150 x 105 mm

 

Patrocinan: Fondazione Banco di Sardegna, Regione Autonoma della Sardegna, Provincia di Cagliari, Comune di Serdiana.
Organizan: Casa Falconieri (Cagliari), Arthazi (Bilbao), FIG Bilbao y Laboratorio d’Arte Grafica di Modena (Italia).
Colaboran: MIBAC Ministero per i Beni e le Attività Culturali, Soprintendenza BAPSAE per le province di Cagliari e Oristano y Fondazione Costantino Nivola di Orani Italia).


MimmoPaladino

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