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Exposiciones

Con motivo del centenario del nacimiento del pintor bilbaíno Nicolás Martínez Ortiz, el Ayuntamiento de Bilbao y el Museo han organizado una muestra que reúne 151 obras del artista. Se trata de óleos, dibujos, grabados y acuarelas, billetes y diverso material documental dispuestos en un recorrido cronológico que proporciona una amplia visión del trabajo del artista como pintor, dibujante, cartelista y grabador.

Nicolás Martínez Ortiz nació en Bilbao en 1907. Pronto empezó su formación académica y a los 10 años entró en la Escuela de Artes y Oficios de Atxuri (Bilbao). Se interesó por la pintura y el dibujo, y tuvo como profesores, entre otros, a los artistas Federico Sáenz Venturini, Higinio Basterra, y Ángel Larroque. También aprendió la técnica de la litografía en el taller familiar.

En 1924 el Ayuntamiento de Bilbao le otorgó la Beca Salces, que le permitió marchar a París para perfeccionar sus estudios. Allí se introdujo en los ambientes artísticos de la mano de Paco Durrio. Gracias a una pensión especial ofrecida por la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao pudo prorrogar su estancia en la capital francesa tres años más.

A comienzos la década de los años treinta regresó a Bilbao y participó en distintas exposiciones y concursos. Durante esa época entabló amistad con los artistas locales como Arteta, Aranoa y Urrutia y fue nombrado Secretario de la Asociación de Artistas Vascos.

Poco antes de estallar la Guerra Civil, el Gobierno de Euskadi le encargó los bocetos de la serie de billetes que emitiría el Banco de España. Además desarrolló una intensa actividad como muralista y cartelista, en la que destacan los murales decorativos del cuartel de Garellano, restaurante Luciano, Casa del Huérfano del Miliciano, Hotel Carlton y Altos Hornos de Vizcaya, y los carteles para fiestas de Bilbao o corridas de toros.

Tras la Guerra Civil y hasta 1969 se retiró de los circuitos artísticos. En este período condensó su trabajo más personal en una pintura de temática costumbrista ambientada en el paisaje y las gentes del País Vasco, de estilo cubista y de colorido alegre y espontáneo. Sólo unos pocos eran testigos de este quehacer, sus familiares y sus amigos Alejandro de la Sota, Crisanto Lasterra, Llano Gorostiza o Genaro Urrutia. En 1969 volvió a participar en exposiciones obteniendo gran éxito hasta su fallecimiento en Bilbao en 1991.

 

Nicolás Martínez Ortiz de Zárate nació en la bilbaína calle  de Colón de Larreategi el 3 de febrero de 1907 de padres bilbaínos, de origen alavés y gipuzcoano, Nicolás Martínez Marañón y Rosario Ortiz de Zárate.

En su infancia tendrá especial trascendencia un verano que pasó en un caserío de Oba, cerca de Dima, ya que dejará una profunda huella en su vida y obra. Pronto, a la edad de diez años, ingresa en la Escuela de Artes y Oficios del barrio bilbaíno de Atxuri. Allí se formó con grandes maestros como Federico Sáez Venturini, Higinio Basterra, Vicente Larrea y Ángel Larroque, en las destrezas del dibujo y la pintura. Paralelamente aprende el oficio de litógrafo en el taller de su padre.

El esfuerzo y buen hacer le reportaron muy pronto premios en la Escuela, y en 1924 la Beca Salces, convocada por el Ayuntamiento de la Villa para continuar sus estudios en París. Será Paco Durrio quien acoja e introduzca al joven Nicolás Martínez en los ambientes artísticos, en plena ebullición creativa, de la capital del Sena.. Allí se matricula en la Academia de la Grande Chaumière.

Gracias a una pensión concedida por la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, su estancia en París se prolonga tres años más tras finalizar la Beca Salces. Este tiempo lo aprovecha con intensidad, alternando sus estudios en la Academia con visitas al Louvre, donde los grandes maestros inspiran sus prácticas de dibujo y pintura.

Con objeto de cumplir el servicio militar, regresa temporalmente a Bilbao y es éste el momento en el que realiza los murales del cuartel de Garellano. En 1930 regresa a París para finalizar su formación. Durante este tiempo participa en diversos concursos de carteles como por ejemplo los organizados por el periódico Excelsior para la Vuelta ciclista al País Vasco, concurso en el que gana todos los premios.

Concluida su formación regresa a su ciudad donde conoce y entabla amistada con Arteta, Aronoa y Urrutia, con los que realizada algunos murales, y participa en las exposiciones de la Asociación de Artistas Vascos en el Museo de San Telmo, en la Galería Emporium de Barcelona, y en los salones de la Asociación. En 1935 se casa con Lucia Guisáosla y Azcagorta.

Los años treinta son de intensa actividad dentro y fuera de la Asociación de Artistas Vascos de la que es nombrado secretario. En vísperas de la Guerra Civil el Gobierno de Euskadi le encarga los bocetos para el Hogar del Miliciano, y los dibujos para la serie de billetes emitidos por el Banco de España para el Gobierno de Euskadi.

Tras la Guerra Civil y, tras pasar una temporada en la cárcel, vuelve a su actividad realizando algunos murales para los Altos Hornos de Vizcaya, el Hotel Carlton, y las oficinas de Seguros Aurora Polar en Madrid, entre otros.

Su trabajo en el ámbito del cartel no le apartó de su pasión por la pintura que desarrolló en la soledad de su estudio durante casi veinte años, admirado sólo por los más allegados que visitaban su estudio como Alejandro de la Sota, Crisanto Lasterra, Llano Gorostiza o el pintor Jenaro Urrutia. Aquí depura su estilo que se nutre del paisaje, el color y gentes del país, que con frecuencia se relacionan con los paisajes de su infancia como él mismo reconocía: "Me pregunto por esta preferencia y la única respuesta válida debo de trasladarla a aquellas impresiones infantiles de Oba, a través de las cuales hombres y mujeres me dieron la principal medida, la imagen preponderan te en esos momentos de una tierra y de unas emociones que brotaban para mi por primera vez".

En efecto, sus paisajes son los tantas veces andados y recreados en sus lienzos, murales y carteles: Algorta, Ondarroa, Bermeo, Elanchove, Garay, Bermeo, Bakio, o las márgenes de la ría de Bilbao. Las figuras que los pueblan son las gentes que los habitan: pescadores, pastores, agricultores, trabajadores de la industria en sus actividades. Sus figuras son robustas, evidenciando su gusto por la monumentalidad que críticos como Llano Gorostiza han relacionado con el belga Permeke o los expresionistas alemanes.  Sin duda su estilo está próximo a los postulados cubistas que algunos han relacionado con los desnudos postgeométricos picasianos.

En 1969 reanuda el contacto con el público iniciando la actividad expositiva por  diversas capitales de todo el país que mantendrá hasta su muerte acaecida en 1991. Sus obras forman parte de museos como el de Arte Contemporáneo de Madrid, el de Arte Figurativo de Toledo, Museo de Vitoria o el de Bellas Artes de Bilbao.

Ahora, coincidiendo con la celebración del centenario de su nacimiento el Ayuntamiento de Bilbao en colaboración con el Museo de Bellas Artes y la familia del pintor ha querido homenajearle con una gran retrospectiva en la que se podrán disfrutar muchas de sus obras, incluidas algunas de colecciones privadas.

Celia Rodríguez

 

En la imagen:
Nicolás Martínez Ortiz (Bilbao, 1907-Madrid, 1990)
Romería en la ermita, c. 1975
Óleo sobre lienzo, 90 x 121 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

Colaborador:
Nicolás Martínez Ortiz (1907-1991)

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