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Exposiciones

Estos dos lienzos, pintados por el máximo exponente de la pintura romántica española, están considerados pareja, tanto por sus dimensiones como por estar fechados en el mismo año, 1835 (José Luis Díez 2005). En ambos Villaamil da su peculiar visión del exterior e interior de la catedral de Sevilla, uno de los templos góticos más emblemáticos de la cristiandad. Es evidente la influencia del paisajista escocés David Roberts (1796-1864), a quien Villaamil conoció en Sevilla en 1833 y quien, a partir de entonces, le transmitió el interés hacia un nuevo estilo relacionado con el romanticismo británico.

La catedral de Sevilla por el lado de las gradas representa la fachada occidental del edificio, mostrando en primer término la puerta del Bautismo, también conocida como del Baptisterio, construida en 1449 y decorada con las espléndidas esculturas en terracota realizadas por Lorenzo Mercadante entre 1464 y 1467. Algo más atrás, en un segundo plano, se puede ver parte de la portada neogótica de la Asunción. Animan la composición pintorescas figuras populares que conversan o circulan por la calle y restan frialdad a la imponente arquitectura, descrita con la habitual precisión topográfica de Villaamil, prolija en todos los detalles. Son interesantes los efectos lumínicos que consigue al contrastar la claridad de la portada del Bautismo, bañada por la luz del sol, con la parte más sombría localizada enfrente. Una limpieza quizá algo excesiva ha arrastrado parte de las veladuras sepias, tan características de la técnica del pintor, aunque afortunadamente esto no ha mermado la calidad de la pintura.

La procesión del Corpus en el interior de la catedral de Sevilla muestra las excepcionales aptitudes de Villaamil para la representación de interiores de iglesias, a los que consigue proporcionar una atmósfera vaporosa llena de misterio, tal y como se ve aquí. La escena transcurre durante el Corpus Christi, una de las festividades de mayor vistosidad y arraigo celebradas en la ciudad. En el centro, intensamente iluminado por la luz de las vidrieras del crucero y adosado al trascoro, se encuentra el lujoso monumento instalado para albergar al Santísimo. A la izquierda destaca la custodia de plata de Juan de Arfe (1535-1603), realizada entre 1580 y 1587, y cuya escala es muy superior a la real. Ante ella se sitúan los seises que, ataviados con su peculiar indumentaria, acostumbran a bailar durante la ceremonia. En la penumbra, a ambos lados, se agolpan personajes variopintos en dos grupos compactos que bordean los pilares del templo. En el suelo de la nave se puede leer “AQUÍ YACE CRISTOBAL COLON”. Para realizar esta composición Villaamil se inspiró en una pintura muy similar, obra de su maestro David Roberts. Años más tarde, en 1838, volvería a representar el interior del templo hispalense desde este mismo punto de vista en un lienzo conservado en el Museo Nacional del Romanticismo de Madrid.


Jenaro Pérez Villaamil (Ferrol, 1807- Madrid, 1854)
La catedral de Sevilla por el lado de las gradas, 1835. Óleo sobre lienzo. 100 x 72 cm
La procesión del Corpus en el interior de la catedral de Sevilla, 1835. Óleo sobre lienzo. 100 x 72 cm
Colección Santander, Madrid


CONTENIDOS DE LA EXPOSICIÓN: Pérez Villaamil

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