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Exposiciones

EL PAPEL DEL ARTE presenta gracias al patrocinio de FUNDACIÓN BANCAJA una serie de exposiciones monográficas dedicadas a la obra sobre papel. Se trata, en unos casos, de obras pertenecientes a la colección del Museo y, en otros, procedentes de otras colecciones. De este modo, el programa da estabilidad a una de las líneas expositivas tradicionales del Museo, que pretende poner en valor las obras sobre papel, que no pueden exponerse de forma permanente ya que el soporte en el que están realizadas es extremadamente sensible a la luz y a las variaciones ambientales de humedad y temperatura.

En esta ocasión, se presenta una de las series más relevantes del Picasso grabador: la Caisse à remords o Caja de remordimientos, adquirida por la Fundación Bancaja en 2001.

Su peculiar historia comienza a finales del año 1960, fecha en la que el pintor y su compañera Jacqueline Roque, con quien se casaría el año siguiente, se trasladan a la localidad francesa de Mougins, situada en una colina sobre la bahía de Cannes.

Durante la mudanza apareció un centenar de planchas de grabado de cobre y de cinc, que Picasso había ido realizando a lo largo de los años. Ante el hallazgo, Picasso ordenó a su grabador-impresor hacer pruebas de todas ellas para ver en qué estado se encontraban. Tras examinarlas, autorizó una nueva edición de algunos grabados y la impresión de algunos que no habían sido editados nunca, y rechazó otros muchos.

En total dio su visto bueno -escribió "bon à tirer" sobre las pruebas- a cuarenta y cinco planchas, de las que a comienzos de 1961 se hizo una primera serie de estampaciones, algunas de ellas en papeles antiguos siguiendo el deseo del artista. Toda la tirada fue enviada a Picasso, pero solamente firmó algunos ejemplares y el resto quedó guardado en su taller en una caja. El nombre de la serie, Caja de remordimientos, podría explicarse por los remordimientos de Picasso por no acceder a la tediosa tarea de proceder a la firma de cada uno de los grabados o por los de las personas que le rodeaban por no conseguir que lo hiciera.

A la muerte de Picasso en 1973 la Caja apareció de nuevo y, años después y tras mantener conversaciones con los herederos del artista, la galería de arte francesa Louise Leiris sacó al mercado diversos ejemplares a los que imprimió el sello o "cachet" de Picasso para evitar su falsificación.

Esta serie reúne cuarenta y cinco grabados, entre aguafuertes, puntas secas y barnices blandos. Los que ahora se exponen pertenecen a la colección Bancaja. El conjunto repasa la maestría técnica de Picasso, los diversos estilos con los que experimentó -cubista, surrealista, neoclásico, etcétera- y muchos de los temas que a lo largo de su trayectoria fueron de su interés. Los retratos de mujeres, las representaciones de bañistas, minotauros y bacanales tienen como hilo conductor el paso del tiempo, ya que Picasso realizó y guardó las estampas entre 1919 y 1955.

Por esta razón, la serie, reunida de forma tan singular y representativa de un periodo tan largo de creación artística, ha sido considerada por algunos especialistas como una especie de autobiografía de Picasso.

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