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Exposiciones

Coincidiendo con la exposición Arte japonés y japonismo, que se celebra en el museo hasta el próximo 15 de septiembre, el programa La Obra Invitada presenta, gracias al patrocinio de la Fundación Banco Santander y a la colaboración de la Galería Nieves Fernández de Madrid, la instalación State of Being, Kimono Dress, realizada en 2012 por la artista japonesa Chiharu Shiota.

Se trata de la convocatoria número 46 de La Obra Invitada y la tercera en lo que va de 2014, año en que se cumple una década del patrocinio por la Fundación Banco Santander de este programa, que pretende poner el acento en los valores del arte a través de la presentación destacada de una sola obra.

Nacida en Osaka en 1972, aunque residente en Berlín desde 1996, Chiharu Shiota es una de las artistas actuales con mayor reconocimiento internacional. Desde el año 2000 ha participado en numerosas exposiciones por todo el mundo, tanto individuales como colectivas. En 2013 su obra estuvo expuesta en la prestigiosa feria de arte contemporáneo Art Basel en la sección Unlimited, que acoge proyectos especiales que trascienden los formatos artísticos convencionales. Además de su trabajo plástico, y como una prolongación de éste, ha colaborado en diversas escenografías para ópera, la última, en 2014, Tristan und Isolde de Richard Wagner en la Opera House de Kiel (Alemania). Recientemente, Chiharu Shiota ha sido seleccionada para representar a su país con el proyecto The Key in the Hand en el pabellón japonés de la 56 edición de la próxima Bienal de Venecia, que se celebrará en 2015.

Heredera de Ana Mendieta y de toda una generación de artistas feministas de principios de los años setenta, Shiota es autora de una obra –dibujos, performances, vídeos e instalaciones– a menudo resuelta en series, en la que todas las piezas y experiencias artísticas están conectadas entre sí por los mismos intereses.

Ha trabajado en performances dinámicas de body art, en donde, a través de su cuerpo, trata aspectos relacionados con la vinculación a la tierra, el paso del tiempo y la memoria. Pero su faceta más conocida son las instalaciones en las que usando la lana como material principal Shiota teje densas marañas en las que no pueden distinguirse ni el principio ni el fin del hilo, que atrapa objetos cotidianos que habitualmente han sido usados por personas anónimas. Emplea, pues, un antiguo oficio, el de tejer, tradicionalmente vinculado a la mujer y usado como un procedimiento de género por algunas artistas contemporáneas.

Esta red de hilos, de ejecución tan perfectamente planificada como la de una araña, envuelve, vela y hace inaccesibles maletas que un día viajaron conteniendo enseres personales, zapatos y ropas que alguien vistió, sillas en las que alguien se sentó, pianos que sonaron… reliquias contemporáneas o naturalezas muertas objetuales que recuerdan, como en la vanitas del arte occidental, el destino final del hombre, su desaparición y el rastro de su memoria.

Atrapados o suspendidos, como recuerdos impregnados en una trama de vida, las cosas que Shiota rescata del olvido representan a las personas que las poseyeron y usaron, un capítulo de su vida y, a la postre, el final de su existencia: “La gente se mueve, viaja, cambia, pero se queda en todo aquello que toca y usa: ropa, zapatos, muebles, casas. Puedo ver a las personas a través de esos objetos; puedo reconocer quiénes son o quiénes eran a través de los objetos que han usado o los libros que han leído”, declara.

De este modo, y con una enorme economía de medios y materiales, los objetos que manejamos cotidianamente adquieren nuevos significados. Con ellos Shiota sitúa al espectador en una atmósfera surrealista y melancólica que provoca una sensación de pérdida y, a menudo, también de claustrofobia.

La contemplación del conjunto destapa sugerencias y relaciones inconscientes, fascinación y temor al mismo tiempo, suspense ante un escenario del que emana un mensaje de significados misteriosos. “Todo está en relación con la memoria”, ha declarado la artista. Es la memoria y la amnesia que oculta ciertos recuerdos –que se relacionan con los “recuerdos encubridores” de la teoría freudiana– y que Shiota aviva con sus instalaciones.

La pieza State of Being. Kimono Dress (metal, kimono e hilo negro. 260 x 180 x 80 cm) se presenta ahora en el museo como contrapunto contemporáneo a la exposición de objetos clásicos de arte japonés. Pertenece a una serie de instalaciones en las que la artista coloca un objeto, en este caso un kimono, suspendido en una fina red de hilos negros entrelazados. Parecen detenerlo, junto con su tiempo y los recuerdos que evoca, en un juego que sitúa al espectador ante la materialidad real de la pieza, al tiempo que provoca su memoria para despertar asociaciones inconscientes.

Describe así la artista la pieza y su significado: “Utilizo vestidos porque para mí son la segunda piel humana. En este caso empleo un kimono tradicional japonés que encontré en Osaka. Es de seda y pertenece a la clase hōmongi (un traje de visitas, popular como traje semiformal desde hace siglos, que se viste en bodas, nacimientos o ceremonias del té). Los kimonos de las bodas sólo pueden utilizarse una vez, pero los hōmongi pueden emplearse en más ocasiones y siempre en celebraciones alegres. Lo cual significa que este kimono ha experimentado muchos momentos felices. Sus dueños lo utilizaron para eso y ahora comparte con nosotros algunas de esas hermosas vivencias. Realicé esta pieza pensando e imaginando estos recuerdos, que quedaron dentro abrazados entre las trazas de la lana y la seda”.


Afincada en Berlín desde 1996, Chiharu Shiota (Osaka, 1972) se muestra heredera de la artista de origen cubano Ana Mendieta (1948-1985) y de toda una generación de artífices feministas que trabajaron a principios de los años setenta. En sus obras se descubre el interés por el trabajo que tiene el cuerpo como espacio de intervención, realizando performances en las que experimenta sobre el vínculo con la tierra, el pasado y la memoria. Estos sentimientos y rituales telúrico-evocativos los plasma en creaciones audiovisuales y dibujos. Sin embargo, en otra de sus líneas de trabajo más emblemáticas, son los objetos cotidianos los que emplea como punto de partida para la creación artística. Así, incorpora ventanas rotas, pianos quemados, zapatos gastados o vestidos y trajes usados. Éstos, por un lado, generan, por su disposición y estado, un inquietante sentimiento de aversión y, por otro, debido a su tipología y simbolismo, convocan recuerdos y pensamientos acumulados en el espectador. Objetos que rememoran unas determinadas experiencias vitales que no se pueden obviar ni olvidar porque son recurrentes en el ciclo de la vida. Shiota materializa plásticamente esta línea de trabajo en instalaciones en las que una trama de hilos de lana se presenta como la red encargada de envolver, atrapar o unir esos objetos cotidianos. La artista genera así entramados enigmáticos y asfixiantes con los que explorar conceptos identitarios, aspectos emocionales y sentimientos de pertenencia, tanto social como material.

Un buen ejemplo de este tipo de obra es State of Being, Kimono Dress. La propia artista describe de este modo la pieza: “Utilizo vestidos porque para mí son la segunda piel humana. En este caso empleo un kimono tradicional japonés que encontré en Osaka. Es de seda y pertenece a la clase hōmongi (un traje de visitas, popular como traje semiformal desde hace siglos, que se viste en bodas, nacimientos o ceremonias del té). Los kimonos de las bodas sólo pueden utilizarse una vez, pero los hōmongi pueden emplearse en más ocasiones y siempre en celebraciones alegres. Lo cual significa que este kimono ha experimentado muchos momentos felices. Sus dueños lo utilizaron para eso y ahora comparte con nosotros algunas de esas hermosas vivencias. Realicé esta pieza pensando e imaginando estos recuerdos, que quedaron dentro abrazados entre las trazas de la lana y la seda”.

La instalación pretende situar al espectador en un lugar onírico, donde se desarrolla un cierto estado de ansiedad mediante la atmosfera opresiva y claustrofóbica de la estructura de lana. Como en el ciclo de la vida, se desconoce el comienzo y el fin de la maraña de hilo, y junto a este “entramado vital” los objetos suspendidos, paralizados en un espacio y en un tiempo, surgen como recuerdos, como instantes que flotan en la nebulosa del pensamiento. Todo ello se ve remarcado por la presencia de las ropas usadas, sin un cuerpo que vestir, símbolo material de la propia vida. Este entrelazado libera una carga de energía que pretende estimular en el espectador sentimientos encontrados como la seguridad y el temor, o la fascinación y el desagrado.

Texto: Nerea Fernández


 


Chiharu Shiota (Osaka, 1972)
State of Being, Kimono Dress (Condición de existencia, vestido kimono), 2012
Instalación. 260 x 180 x 80 cm
Galería Nieves Fernández, Madrid

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State of Being, Kimono Dress

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