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Exposiciones

El programa La Obra Invitada dio comienzo en 2001 con el objetivo de presentar obras temporalmente cedidas por otras instituciones, que adquieren nuevo significado e interés al ser presentadas en el contexto de la colección permanente del museo. Desde 2004 la Fundación Banco Santander patrocina esta iniciativa, haciendo posible la organización de varias convocatorias anuales y, en ocasiones, prestando obras de su propia colección. Desde su inicio, el programa ha tenido 42 convocatorias que han permitido contemplar de esta forma tan singular 49 obras, incluida la que ahora se presenta. Entre ellas, obras de Berruguete, Morales, Van Dyck, Tintoretto, Artemisia Gentileschi, Canaletto, Fortuny, Monet, Sorolla, Picasso, Chillida, Hockney, Freud, Rubens, Turner, Magritte  o, más recientemente Friedrich.

En esta ocasión la obra invitada es un óleo de Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598–Madrid, 1664), una de las grandes personalidades artísticas de la pintura del Siglo de Oro español, perteneciente a la Colección Banco Santander y fechado en 1630-1635. Gracias a la Fundación Banco Santander, en 2004 pudimos contemplar en el museo otra obra maestra de Francisco de Zurbarán, Carnero, 1632, un óleo sobre lienzo de la Colección Plandiura, de Barcelona, firmado y fechado en 1632, en la que se sintetizan gran parte de los aspectos más significativos de su pintura.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao posee también un conjunto de obras de Zurbarán de factura extraordinaria: Santa Catalina de Alejandría, c. 1635-1640; Santa Isabel de Turingia, c. 1635-1640; La Santa Faz, c. 1660; La Virgen con el Niño Jesús y San Juan Bautista niño, 1662. Las dos primeras están cedidas hasta el 20 de julio para la muestra, Santas de Zurbarán: Devoción y Persuasión, que tiene lugar en el Espacio Santa Clara de Sevilla, y posteriormente, itinerarán al Museo Carmen Thyssen de Málaga. Los otros dos cuadros están expuestos en la sala 11 del museo. Según Benito Navarrete, la obra La Virgen con el Niño Jesús y San Juan Bautista niño “es una de las obras más importantes pintadas por Zurbarán dos años antes de su muerte […] Aquí Zurbarán se expresa de forma autógrafa y da lo mejor de sí mismo”.

Virgen niña dormida, es una de las obras más emblemáticas de la Colección Banco Santander, y en ella Zurbarán despliega todas sus cualidades como retratista y ejerce un dominio absoluto en la intensidad expresiva del rostro de la Virgen niña y demuestra una prodigiosa capacidad para reproducir las telas y los materiales con una particular concepción del color. Esta pintura destacada de Zurbarán se muestra en la sala 9, en el contexto de la pintura española barroca de la colección permanente del museo con piezas relevantes de los grandes maestros y escuelas de la época, tales como Herrera el Viejo, Orrente, Ribera, Zurbarán, Murillo, Carreño, Ribalta, Roelas y Castelló. La llegada de esta obra al Museo de Bellas Artes de Bilbao hace de esta convocatoria una ocasión extraordinaria para amantes del arte y en especial del Barroco.



Virgen niña dormida es una versión que repite fielmente otra, bien conocida, conservada en la catedral de Jerez de la Frontera. Al darla a conocer en 1996, se subrayaba la delicadeza, la ternura y la profunda espiritualidad que se desprende de la composición, donde Zurbarán presenta, con simplicidad admirable, una Virgen niña, dormida en una pausa de su oración con el libro en que meditaba en la mano izquierda, soñando quizá con su futuro destino, acodada en una modestísima silla de enea. A la derecha de la composición, una mesita rústica en la que descansa un plato de metal con un cuenco de porcelana oriental con tres flores de clara significación simbólica: la rosa (el amor), la azucena (la pureza) y el clavel (la fidelidad).
Se lamentaba entonces el estado de suciedad del lienzo, con una espesa capa de barniz amarillo que ocultaba las delicadezas de la ejecución y velaba el colorido, impidiendo la recta interpretación del cuadro en relación con la versión de Jerez.
Afortunadamente una cuidadosa limpieza –realizada en 2002- permite ahora la visión del lienzo, recuperando sus valores y confirmando su carácter más preciso, incisivo en los pliegues y minucioso en los detalles. El levantamiento de viejos repintes ha permitido descubrir pormenores ocultos, como el torneado remate del respaldo de la sillita o la aterciopelada textura del cojín rojo a los pies de la mesita. El color, liberado de los barnices amarillos, ha recuperado los tonos originales: rosa violáceo para la túnica y azul intenso para el manto, semicaído.
La luminosa aureola de cabecitas angélicas que rodea la cabeza de la Virgen se ha hecho manifiesta y permite fechar el lienzo hacia 1630-1635, quizá inmediatamente anterior a la versión de Jerez, algo más muelle y blanda, con los volúmenes menos destacados y el claroscuro menos acentuado. Se conoce además otra versión de esta Virgen dormida realizada por un modesto imitador de Zurbarán, de hacia finales del siglo XVII y que se halla en la Casa Teresiana de Madrid, de factura débil y pincelada suelta, bien distinta de las otras dos versiones autógrafas.

Texto: Alfonso E. Pérez Sánchez

 

Virgen niña dormida, c. 1630-1635
Óleo sobre lienzo. 110 x 93 cm
Colección Banco Santander

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Virgen niña dormida

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