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Exposiciones

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta la exposición Womanology, que da a conocer la excepcional colección del bilbaíno José Ramón Prieto. Una colección particular de arte contemporáneo que ha sido reunida a lo largo de las dos últimas décadas y cuya singularidad consiste en estar formada exclusivamente por trabajos de artistas mujeres.

Sin embargo, esta idea no fue planeada de antemano, sino que ha ido tramando progresivamente la colección, al tiempo que José Ramón Prieto descubría artistas y obras que tenían que ver con sus experiencias y con su gusto personal. Un criterio que se ha ido perfilando en estos años en sus visitas a museos, galerías, ferias y bienales, en la compañía primordial de Ana San José.

Él mismo así lo reconoce en el prólogo del catálogo editado por el museo para la ocasión: "Aunque yo no era un experto cuando me inicié en el mundo del arte, ya entonces me preguntaba por qué, sabiendo de la existencia de tantas mujeres excepcionales en todos los ámbitos de la cultura, la ciencia, la política, etcétera, esta realidad no se reflejaba de forma más rotunda en las artes plásticas o la música. ¿Cómo era posible que en el siglo XX la presencia de mujeres artistas estuviera aún tan silenciada teniendo ellas toda la capacidad, la formación, la inspiración y el talento?".

La intención y la audacia de hacer constar esa realidad quedan reflejadas en el catálogo de la exposición, en el que intervienen la historiadora Manuela Mena, que desempeñó el cargo de jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado, y la filóloga, historiadora y crítica de arte Ángela Molina. En el primer caso, el ensayo traza una genealogía del panorama de las artistas en la historia del arte, mientras que, en el segundo, se ofrece una aproximación crítica, llena de sugerencias y referentes, a la propia colección.

La oportunidad de exponer ahora este relevante conjunto artístico surge de su incuestionable interés y de la generosidad de José Ramón Prieto, quien, además, donó hace unos meses al museo la obra Tejer II de Dora Salazar, fechada en 2001 y que se expone en la sala 32. Pero, también, de la atención creciente que la institución está prestando en los últimos años al trabajo de las artistas mujeres. Exposiciones pioneras como Mujeres impresionistas (2001) o Kiss Kiss Bang Bang (2007) son el precedente de otras iniciativas cercanas en el tiempo, como el programa Emak, que busca aumentar la representación de las artistas en la colección.

Con este propósito añadido, el público del museo puede conocer ahora la colección José Ramón Prieto a través de esta exposición, que ha sido comisariada por la historiadora del arte y gestora cultural Lourdes Fernández. Para el montaje, abierto y en el que cada pieza tiene su propia voz, se ha contado con el artista Xabier Salaberria.


Womanology. Colección José Ramón Prieto

Womanology toma su título de la pintura homónima de Lynette Yiadom-Boakye, que habitualmente retrata outsiders, personajes que siendo reales se sitúan al margen de lo real, algo que tantas veces ha sucedido a las mujeres a lo largo de la historia. Como recoge Ángela Molina en su texto, en la colección "predominan las obras de artistas que no disimulan su incomodidad hacia la herencia cultural que las empequeñece y limita".

Son 47 obras y han sido creadas por 37 artistas, algunas de gran proyección internacional, nacidas entre 1911 (Louise Bourgeois) y 1977 (Lynette Yiadom-Boakye). La muestra reúne la práctica totalidad de la colección (43 obras de 35 artistas) e incluye nombres imprescindibles de la escena artística internacional y local contemporánea como Marina Abramović, Ana Laura Aláez, Louise Bourgeois, Carmen Calvo, Ángela de la Cruz, Tracey Emin, Jenny Holzer, Donna Huanca, Cristina Iglesias, Barbara Kruger, Elizabeth Peyton, Dora Salazar, Monika Sosnowska, Tatiana Trouvé, Azucena Vieites o Kara Walker.

La instalación sonora de Susan Philipsz y el dibujo a lápiz de Jenny Saville son incorporaciones recientes a la colección que se dan ahora a conocer.

Womanology no se centra en un único estilo artístico, sino que se nutre de múltiples lenguajes contemporáneos como el arte pop, el conceptualismo, el minimalismo, el informalismo, la abstracción geométrica, el arte povera, el constructivismo, el neobarroco, el expresionismo o el fotorrealismo. Abundan los grandes formatos y es, además, un muestrario de todo tipo de disciplinas artísticas: pintura, escultura, dibujo, grabado, fotografía -a menudo derivada de la performance-, ensamblaje, videoinstalación y obra sonora, que se relacionan entre sí y comparten la sensibilidad profunda y exquisita del coleccionista.

La mayoría de las obras están datadas en el siglo XXI, de modo que incluso la precursora Louise Bourgeois está representada con un gouache, Pregnant Woman, que realizó en 2007, tres años antes de su muerte. La obra más antigua es la fotografía Pietá, tomada durante una performance de Marina Abramović y Ulay en 1983. La más contemporánea es el dibujo a lápiz Study for Pietá I de Jenny Saville, realizado y adquirido este año 2021. El lapso cronológico comienza y termina, pues, con la reinterpretación contemporánea de una de las imágenes características de la mujer en la iconografía católica, encarnada en la Virgen María, como también sucede en la pieza Untitled #959 de Petah Coyne.

Saville pertenece al grupo de los Young British Artists, que consiguió fama internacional a finales de la década de los ochenta. Tracey Emin formó también parte del grupo con sus propuestas sobre la condición sexual femenina que generaron no poco escándalo. Aquí está representada con una irónica manta bordada. La metaforización de lo textil es otra de las prácticas características de las artistas mujeres, como también puede verse en la obra de Elena del Rivero.

Las obras reunidas articulan una reflexión en torno a temas tan trascendentes como la construcción de género, la existencia de una mirada propiamente femenina del mundo, la sexualidad, el psicoanálisis, el feminismo, la transitoriedad del tiempo, el significado del arte, el fracaso del ideal de la vida moderna, la religión o la muerte. Componen un conjunto multicultural y pluridisciplinar que, como en la fotografía de Anna Malagrida, invita al espectador a asomarse a nuestra propia realidad contemporánea.

Otras fotógrafas como Hannah Collins o Vera Lutter centran su interés en reflexivas propuestas estéticas -ambas en blanco y negro y en gran formato- que tienen que ver con el tiempo detenido y la memoria.

Naturalmente la reflexión sobre la iconografía y el cuerpo de la mujer ocupa a varias artistas de la colección desde planteamientos muy diversos. Alicja Kwade presenta una figura de porcelana que recoge los fragmentos del mito clásico de Afrodita; en Ana Laura Aláez también resuena un mito, en este caso el de Narciso, pasado por las consignas de la cultura pop. La mitología sirve también a Eve Sussman, que reinterpreta la leyenda romana del Rapto de las Sabinas en clave fílmica, y Camille Henrot, que se inspira también en la tradición latina y la conecta con las tecnologías contemporáneas de la comunicación.

La reflexión histórica es también el punto de partida para otras artistas. Adriana Varejão denuncia la historia colonial de Brasil a partir de la reinterpretación de un elemento característico de la tradición portuguesa, el azulejo, que funciona como metáfora cultural. Kara Walker nos enfrenta a violentas narrativas sobre la desigualdad racial en los Estados Unidos de América.

El poder de la imagen y del lenguaje interesa, desde ópticas muy distintas que incluyen el psicoanálisis, el ideario feminista o la inteligencia artificial, a artistas como Barbara Kruger, Kenny Holzer y Laure Prouvost.

Otros planteamientos centran su atención en el hecho pictórico. Es el caso de Caro Niederer y su sugerente naturaleza muerta, que evoca su pasión por África. Donna Huanca maneja poderosos pigmentos y cualidades táctiles en lienzos relacionados con sus performances, en las que trabaja a partir del rescate cultural de sus orígenes bolivianos. Elisabeth Peyton plasma, en una obra netamente figurativa, un sutil homenaje a la escultora francesa Camille Claudel, una de las "olvidadas" de la historia del arte. Por su parte, Marlene Dumas investiga sobre temas muy diversos, como el erotismo, la vulnerabilidad o la visión masculina del cuerpo femenino, en delicadas tintas y dibujos que parten de un heterogéneo archivo personal de imágenes.

La investigación espacial y sobre lo escultórico también están presentes en la colección José Ramón Prieto a través de obras destacadas de Ángela de la Cruz, Monika Sosnowska, Tatiana Trouvé o Cristina Iglesias, entre otras.

Estas artistas concretan propuestas muy personales que van desde la desarticulación del cuadro tal y como se entiende tradicionalmente, en el caso de Ángela de la Cruz, hasta la creación de nuevos territorios a partir del trabajo con el espacio y las texturas, que preside la trayectoria de Cristina Iglesias. Representada con dos serigrafías realizadas sobre cobre y fechadas en el cambio de siglo -una en 1999 y otra en 2001- , la artista donostiarra reivindica la hibridación de las técnicas artísticas, necesaria para la creación de sus espacios inexistentes, que, a partes iguales, intrigan y cautivan al público del siglo XXI.

 

En la imagen:
Eve Sussman (Londres, 1961)
Disintegration at Hydra (fotograma de The Rape of the Sabine Women), 2005
Colección José Ramón Prieto

CONTENIDOS DE LA EXPOSICIÓN: Womanology. Colección José Ramón Prieto

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