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Exposiciones

La exposición ZAMACOISFORTUNYMEISSONIER es la primera antológica dedicada al pintor bilbaíno Eduardo Zamacois. Producida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao y patrocinada por la Fundación BBK, la muestra reunirá cerca de un centenar de obras, entre pinturas, acuarelas y dibujos (68 de Zamacois, 10 de Fortuny y 8 de Meissonier).

A través de esta selección se pretende dar a conocer y estudiar la trayectoria artística y vital de uno de los pintores esenciales de la pintura europea de finales del siglo XIX, de quien el Museo de Bellas Artes de Bilbao posee varias piezas singulares. Entre ellas destaca una pintura emblemática de la colección: La visita inoportuna, un interior con una escena de talante humorístico, posiblemente pintada a raíz de una breve estancia de Zamacois en Roma en 1868. Además, en 2003 el Museo adquirió Bufones jugando al 'cochonnet', una composición abigarrada en la que, en consonancia con los ejemplos de enanos y bufones de la escuela española del siglo XVII, lo cotidiano adquiere protagonismo.

Por otra parte, la confrontación de la obra de Zamacois (Bilbao,1841–Madrid, 1871) con una selección de pinturas de dos de los artistas más destacados de la pintura europea de finales del siglo XIX –de su maestro Ernest Meissonier (Lyon, 1815–París, 1891) y de su colega Mariano Fortuny (Reus, 1838–Roma, 1874)– permitirá contextualizar su trayectoria artística y comprender mejor su valor, al comparar su obra con los dos referentes más importantes en su carrera.

Gran parte de la producción de Zamacois –apenas un centenar de obras– se encuentra en la actualidad dispersa en museos y colecciones particulares de Europa y de los Estados Unidos. Por ese motivo muchas de estas obras se presentarán por primera vez a nuestro público gracias a la colaboración de un número importante de prestadores, entre los que destacan, entre otros, el Museo del Prado y la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Sterling and Francine Clark Art Institute de Williamstown, el Philadelphia Museum of Art y el Cincinatti Art Museum de EE. UU., la National Gallery de Londres y National Gallery de Dublín, y el Museo del Louvre y el Museo d'Orsay de París.

Entre las piezas incluidas en la muestra destacan: El favorito del Rey, que obtuvo gran éxito entre la crítica y los pintores de la época; El regreso al convento, cuya venta alcanzó a los pocos años de su muerte un elevado precio; y La educación de un príncipe, unánimemente considerada como su obra más importante, y que fue premiada con la Medalla de Oro del Salón parisino de 1870. De Fortuny: El almuerzo en la Alhambra, el Arcabucero y Torero, y de Meissonier El fumador de negro, En Tournebride, bosque de Saint-Germain y Un poeta (Periodo Louis XV), entre otras.

La exposición ha sido comisariada por los historiadores Javier Novo, del Departamento de Exposiciones del Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Mikel Lertxundi, de la Comisión Artística del Museo.

El Museo editará un catálogo científico que permitirá la puesta al día de los estudios sobre el pintor y en el que han participado reputados especialistas como Carlos Reyero, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, Decourcy McIntosh, comisario independiente y especialista en arte del siglo XIX, Isabelle Collet, conservadora del Petit Palais de París, y Pierre-Lin Renié, conservador del Museo Goupil de Burdeos.

Junto a ello, y con un propósito más divulgativo, se ha elaborado un vídeo biográfico sobre Zamacois y su contexto. Además, un interesante apartado documental dedicado al pintor y su marchante Goupil reúne fotografías y fotograbados de obras de Zamacois, muchas de ellas en paradero desconocido. Por último se recoge la estrecha relación con el coleccionista americano W.H. Stewart a través de cartas ilustradas.

 

EDUARDO ZAMACOIS (BILBAO,1841–MADRID, 1871)

Formado inicialmente en su Bilbao natal, en 1855 Zamacois se instaló con su familia en Madrid, donde completó sus estudios artísticos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1860 se trasladó a París, que por entonces era el centro artístico más importante de Europa. Allí estudió con el conocido pintor de género Ernest Messonier, de quien acabaría siendo amigo y ocasional marchante.

En París pudo relacionarse con algunos de los más importantes pintores, escritores e intelectuales de su tiempo, como los pintores Alexander Cabanel, Jean-Léon Gérôme, Léon Bonnat o el escritor Alejandro Dumas hijo, y convertirse en un destacado representante de la nutrida colonia de artistas españoles.

En 1861 Meissonier, el pintor más importante del Segundo Imperio, admitió en su taller a Eduardo Zamacois, quien se formó bajó su influencia en la pintura de estilo preciosista hasta mediados de la década de los años 60, momento en el que el bilbaíno comenzó a definir su estilo más personal.

Fue además amigo de los pintores españoles Raimundo de Madrazo, Eduardo Rosales, Martín Rico y, sobre todo, de Mariano Fortuny, a quien ayudaría a introducirse en los círculos artísticos y en el difícil mercado de arte parisino.

Entre ambos pintores se estableció una estrecha relación profesional y personal. Fortuny es, precisamente, el autor del más célebre retrato de Zamacois, un aguafuerte realizado en 1869 que pertenece a la colección del Museo y que también se ha incluido en la exposición. La relación con Mariano Fortuny surgió en otoño de 1866.

Desde ese momento, los dos pintores se hicieron amigos y el bilbaíno le presentó a algunas de las figuras más importantes dentro de la biografía de Fortuny, entre estos, al célebre marchante Adolphe Goupil, al influyente coleccionista americano W.H. Stewart y a un buen número de artistas que residían en París, entre los que se encontraba su maestro Ernest Meissonier.

A través del marchante Adolphe Goupil, Zamacois se introdujo en el mercado de arte parisino y logró el favor de una adinerada clientela, en la que figuraron, entre otros, la princesa Mathilde Bonaparte, el magnate norteamericano William H. Vanderbilt, o el escritor Charles Dickens.

En un periodo en el que tanto la crítica como el público concedían gran importancia a la destreza técnica de los artistas y a la acertada puesta en escena de las representaciones, Zamacois llegó a disfrutar de un prestigio y un reconocimiento comercial extraordinarios. Sus cuadros de temática histórico-costumbrista, de factura preciosista y pequeño formato, en los que desarrollaba una gran variedad de temas literarios, históricos y anecdóticos, consiguieron gran aceptación.

Al recoger en sus pequeñas obras escenas cotidianas de tiempos pasados, a menudo presentadas en clave de humor, consiguió distanciarse de la pintura de historia que rememoraba grandes acontecimientos. La admiración y curiosidad internacional que despertaron sus obras a mediados del siglo XIX, se debió fundamentalmente a la mezcla entre lo novedoso de sus temas y al refinamiento de su factura, que le hicieron sobresalir entre los numerosos pintores de género de la época.

La exitosa carrera de Zamacois en París culminó en 1870, año en el que su obra La educación de un príncipe obtuvo la Medalla de Oro del Salón, que le consagró definitivamente como pintor. Sin embargo, el inicio de la guerra franco-prusiana le obligó a abandonar Francia e instalarse en Madrid, donde falleció pocos meses después a consecuencia de una angina de pecho con tan sólo 29 años de edad.

Actualmente, y a falta de una catalogación completa de su obra, se estima que el corpus artístico de Zamacois se reduce a un centenar de piezas, entre obras de pequeño formato sobre tabla y acuarelas, por lo que esta exposición pretende ofrecer, por vez primera, un recorrido en profundidad por la trayectoria de uno de los artistas más singulares del siglo XIX, de breve pero intensa carrera.

 

Eduardo Zamacois y Zabala (Bilbao, 1841-Madrid, 1871)
Bufones jugando al cochonnet, 1868
Óleo sobre tabla, 46 x 35,6 cm


Zamacois, Fortuny, Meissonier

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